miércoles, 15 de marzo de 2017

NUEVO BLOG.

Hola...para quienes leían parte de las palabras del miedo, os dejo con un nuevo blog en el que hago ver de distinta forma esas palabras que nos llevan, una detrás de otra, a caminos inimaginables por los que pasea la consciencia, vagando por los entresijos de la superflua realidad, para encontrar al final de cada palabra, un comienzo por el camino que nos hace ver parte de una ilusión que evocan en algún momento los pensamientos conscientes del paso del tiempo. Aquí os dejo con Seguramente Palabras.


https://mentilinea.blogspot.com.es/


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miércoles, 8 de marzo de 2017

En el rellano de la inconsciencia.

El apesadumbrado bienestar que vive de nostalgias hace que el estar existiendo pese mas que solo un desgastado bien vivir que nos da la vuelta desde el principio hasta el fin de cada pensamiento, desvarando una y otra vez los haces de luz que contemplan la dignidad del ser humano. Cada segundo que se pasa agonizando por el pasado, cada vez que se hace posible entender que lo causa o cada vez que pensamos que es lo propio de estar contemplativo, da un estado en el que viajar en ese pasado no arreglar nada, dejando cada vez que la propia inercia vuelva ha recordar. Cada vez que la propia voz que emana del infinito susurre que eres capaz, sera la chispa que recuerde tu esencia, la propia voz que hablará de lo que eres capaz, de un pasado en el que envuelto en tragedias nos desvelamos a el amparo de los gratos caminos que hacemos cada día, sin entumecer los huesos con la frialdad de la humedad que estorba entre los rincones ya que en esos caminos, la luz que emerge cada día nos dará ese espacio que vemos tan cerca, lejos de nosotros mismos y con la desesperación del tiempo que va dejando que pase ese momento en el que reaccionas hacia un desconocido sueño que empuja quienes no quieres y quienes hacen que todo sea posible, sin contar contigo, dejando que ese momento en el que decides plantear una lágrima a la desconsolada vida nos devuelva un grato favor, para que en ese rellano de incertidumbres, las inconsciencias sean solo para quienes quieren oírlas, dejando que ese bienestar sea tan solo el principio de la propia lealtad que nos debemos a la ilusión de los años que nos enseñan, de los vuelcos de la vida en los que festejamos la creíble madurez de estos momentos, sin caer en el rellano de la inconsciencia otra vez por parte de quienes fueron partícipes de esas congregaciones que fueron haciendo mella en la propia inmadurez, hasta ver que entre los esclavos de la discordia solo depende caer entre uno de ellos para que ese caos rompa la buenaventura de los que vamos caminando, hacia un sendero en el que compartir los lados de su sombra sea la propia quietud que despoja el velo de un nuevo día para encontrar lo justo y deseado, por hacer posible que la tranquilidad de ver a salvo un nuevo amanecer sea lo que entregamos a esos centelleantes puntos blanco que tenemos entre un pensamiento y otro, dándonos el mejor resultado para que cada pensamiento sea único, y con el valor de otros tantos conseguir que la inercia de la vida nos devuelva ese llanto que apagamos con lentitud antes de caer rendido en alegrías que después nos hicieron fuertes. Ya que dejarse llevar a un sinsentido obligado, donde cada interés corre por parte de quien premedita constantemente en alcanzar ese condicionamiento recurrente en el pasado y vuelto a entregar a un futuro sin mejorarlo, un recuerdo que habita en una consciencia desmesurada por la gratitud y amparada por el inciso de sus reacciones cuando esa luz nos permite ver que hay detrás de cada segundo, de cada milésima o de cada vez que nos embriagamos y decidimos que es lo mejor, sin acordarte de lo que eso significa, para dar la vuelta a las satisfacciones de la vida en un pequeño consejo que dio una chispa de la propia esencia que nos envuelve sea acorde al principio de gravedad natural que nos impulsa en ese viaje hacia lo desconocido, en donde cada rellano de inconsciencias creará un mundo paralelo para ver que hay detrás de lo bueno, cuando en realidad solo queremos mirar y ver plenitud cuando estamos aislados, por dejar entrever lo sensato y dispersar la credulidad nula de un mundo mejor, en el que la cordura falta y el entendimiento nos desvela que poco a poco nos vamos haciendo al entorno, hasta poner tu sinceridad entredicha por la nostalgia de perder un recuerdo.

domingo, 5 de marzo de 2017

El ruido o el sonido que embriaga.

El profundo bienestar refleja cada momento como único, donde el resguardo de la apariencia de la vida, nos lleva por semblantes hechos para guardar todo lo rico que hay entre los pensamientos que vagan por la inercia de la vida. Más rápidos aun en estos años, cada vez va incrementándose la velocidad con que el espaciamiento nos lleva por los sueños, donde el principal benefactor de la similitud que hay en el recíproco mentalismo que abarcar viajar en el espacio a la velocidad del vibrante interior, que con sus acciones hechas para vivir en plenitud, las fases en las que desarrollamos los plenos condicionamientos, existiendo entre tantos conocidos por los que elegir camino seguro, donde entre cada grupo que pone su música y nos deleitan con el ruido de sus manos y no con la melodía de sus almas, ni con el surgir de ese cosmos que aguarda sonidos llenos de misterio cuando la fricción de los materiales que viajan en muchas micropartículas juntas pero separadas unos dos milímetros por 8 micrómetros que mide cada partícula viajera en el espació, con un silbido suave espaciado y armónico, que captados por cada ente que vive fuera de esta galaxia que nos permite viajar en nuestro tiempo, abarcando en lo más profundo de nuestro interior esa dimensión que nos empuja a ir lejos con los pies puestos en la tierra, pero con el espíritu albergando distancia tan cerca y próxima como nos dejamos en la memoria que nos da libertad de elegir y estacionar nuestro espacio tiempo en una partícula que ha viajado y simplemente se entremezcla con el silbido y sigue su rumbo, estremeciendo la satisfacción de pertenecer estáticamente a un mundo que nos da esa imagen que tenemos de la vida, siendo de otro color y otra forma en otras dimensiones, y en cada una su espontáneidad para que segundo a segundo, un poco mas lejos cada vez y mas cerca de ese fin que a todos nos lleva hacia otro lugar, en donde la plenitud de la alegría desborda el encanto de las tardes en donde hay tardes y mañanas en donde hay mañana, para que entre los que dan un paso para enfatizar sobre algo, siempre es de la forma más inocente, aunque parezca que no, donde cada uno ha perdido el tiempo llenando de cosas no tan gratas en esa inocencia que nos desvela en la honestidad y la humildad de reconocer que somos adultos pero con la propia educación que nos permite discernir entre lo bueno y lo mejor, para dar un poco de sentido a los sueños que desvelan que estamos aquí, y no por las nubes, ni entre las montañas, estamos en un centro gravitacional con sus propiedades, pero quién estudia las sensaciones producidas por el silencio que cada uno lleva a su ruido personal, a sus enlaces en la imaginación y el largo renacer de cada momento que nos envuelve en lo mas profundo y nos ciñe a la liberación del uno mismo con el todo, hasta poder llevar esa inercia entre los que recuerdan el viaje hacia algún lugar en algún sitio. Depender de la inercia que nos desvela el místico viaje de la vida hacia algo mejor, es hacer posible que esos condicionamientos que nos rodean el subconsciente con sus ondas por aquí y por allá o cuando un sitio que guarda la verdadera forma ancestral, nos desvelamos al extásico existir de lo que entre los que sueñan ven que hay algo mas lejos sin estar cerca, simplemente estando, en un estado de serenidad y seguridad que entre los que se agarran a las voces que entre todos los ruidos del sueño es lo peor, es donde entre los que dan por sentado que el recapacitar es poner el subconsciente a trabajar en vez de dejar ir el pensamiento hacia el espacio, empezando por nuestra consciencia, de saber situar el estado meditativo y devocional suficientemente arraigado a la naturaleza universal, la contemplación hacia uno mismo, cuando nos miramos dentro y vemos que la imagen que refleja es la propia imagen sin luz, sin un reflejo nítido, en el que a la vez que saber que es alegría el bienestar de los que alrededor cuentan, es ahora cuando de verdad abro los ojos, contemplo un poco el techo blanco y al cerrar de nuevo la propia inercia que me lleva lejos, es saber que con un poco de aire la expansión de uno mismo es la forma en la que dar un poco de quietud no impida dar forma a una imagen en la que los que piensan igual que tu dirán de otra forma o de otro modo, a la vez que entre los que no conocen el comienzo dejarán al lado lo que prefieran hasta dar de nuevo en quien calla a quien.