domingo, 5 de marzo de 2017

El ruido o el sonido que embriaga.

El profundo bienestar refleja cada momento como único, donde el resguardo de la apariencia de la vida, nos lleva por semblantes hechos para guardar todo lo rico que hay entre los pensamientos que vagan por la inercia de la vida. Más rápidos aun en estos años, cada vez va incrementándose la velocidad con que el espaciamiento nos lleva por los sueños, donde el principal benefactor de la similitud que hay en el recíproco mentalismo que abarcar viajar en el espacio a la velocidad del vibrante interior, que con sus acciones hechas para vivir en plenitud, las fases en las que desarrollamos los plenos condicionamientos, existiendo entre tantos conocidos por los que elegir camino seguro, donde entre cada grupo que pone su música y nos deleitan con el ruido de sus manos y no con la melodía de sus almas, ni con el surgir de ese cosmos que aguarda sonidos llenos de misterio cuando la fricción de los materiales que viajan en muchas micropartículas juntas pero separadas unos dos milímetros por 8 micrómetros que mide cada partícula viajera en el espació, con un silbido suave espaciado y armónico, que captados por cada ente que vive fuera de esta galaxia que nos permite viajar en nuestro tiempo, abarcando en lo más profundo de nuestro interior esa dimensión que nos empuja a ir lejos con los pies puestos en la tierra, pero con el espíritu albergando distancia tan cerca y próxima como nos dejamos en la memoria que nos da libertad de elegir y estacionar nuestro espacio tiempo en una partícula que ha viajado y simplemente se entremezcla con el silbido y sigue su rumbo, estremeciendo la satisfacción de pertenecer estáticamente a un mundo que nos da esa imagen que tenemos de la vida, siendo de otro color y otra forma en otras dimensiones, y en cada una su espontáneidad para que segundo a segundo, un poco mas lejos cada vez y mas cerca de ese fin que a todos nos lleva hacia otro lugar, en donde la plenitud de la alegría desborda el encanto de las tardes en donde hay tardes y mañanas en donde hay mañana, para que entre los que dan un paso para enfatizar sobre algo, siempre es de la forma más inocente, aunque parezca que no, donde cada uno ha perdido el tiempo llenando de cosas no tan gratas en esa inocencia que nos desvela en la honestidad y la humildad de reconocer que somos adultos pero con la propia educación que nos permite discernir entre lo bueno y lo mejor, para dar un poco de sentido a los sueños que desvelan que estamos aquí, y no por las nubes, ni entre las montañas, estamos en un centro gravitacional con sus propiedades, pero quién estudia las sensaciones producidas por el silencio que cada uno lleva a su ruido personal, a sus enlaces en la imaginación y el largo renacer de cada momento que nos envuelve en lo mas profundo y nos ciñe a la liberación del uno mismo con el todo, hasta poder llevar esa inercia entre los que recuerdan el viaje hacia algún lugar en algún sitio. Depender de la inercia que nos desvela el místico viaje de la vida hacia algo mejor, es hacer posible que esos condicionamientos que nos rodean el subconsciente con sus ondas por aquí y por allá o cuando un sitio que guarda la verdadera forma ancestral, nos desvelamos al extásico existir de lo que entre los que sueñan ven que hay algo mas lejos sin estar cerca, simplemente estando, en un estado de serenidad y seguridad que entre los que se agarran a las voces que entre todos los ruidos del sueño es lo peor, es donde entre los que dan por sentado que el recapacitar es poner el subconsciente a trabajar en vez de dejar ir el pensamiento hacia el espacio, empezando por nuestra consciencia, de saber situar el estado meditativo y devocional suficientemente arraigado a la naturaleza universal, la contemplación hacia uno mismo, cuando nos miramos dentro y vemos que la imagen que refleja es la propia imagen sin luz, sin un reflejo nítido, en el que a la vez que saber que es alegría el bienestar de los que alrededor cuentan, es ahora cuando de verdad abro los ojos, contemplo un poco el techo blanco y al cerrar de nuevo la propia inercia que me lleva lejos, es saber que con un poco de aire la expansión de uno mismo es la forma en la que dar un poco de quietud no impida dar forma a una imagen en la que los que piensan igual que tu dirán de otra forma o de otro modo, a la vez que entre los que no conocen el comienzo dejarán al lado lo que prefieran hasta dar de nuevo en quien calla a quien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario