#PHISICAMETATA #Naturalmente
La novela se está editando. He cambiado de editor y ahora me la están revisando. Así que dentro de unos días estará disponible. Espero que en un mes y poco más puedan disfrutar de ella.
Un saludo.
lunes, 2 de abril de 2018
domingo, 25 de febrero de 2018
Novela Ciencia Ficción. (1)
#PHISICAMETATA #Naturalmente
Nueva novela. Estreno y lanzamiento el 28 de Marzo de 2018.
Titulo: PHISICA META TA... (Naturalmente...)
"Donde
vemos el reflejo de la apariencia y el destello de la utilización de nuestros
recursos que fomentan el valor hacia lo desconocido para algunos, en el libro
de la Verdad Universal nos dice que hace falta llegar a entender que somo como
somos, bajo la Luz que domina el Universo."
Capítulo 6, página 6.
miércoles, 15 de marzo de 2017
NUEVO BLOG.
Hola...para quienes leían parte de las palabras del miedo, os dejo con un nuevo blog en el que hago ver de distinta forma esas palabras que nos llevan, una detrás de otra, a caminos inimaginables por los que pasea la consciencia, vagando por los entresijos de la superflua realidad, para encontrar al final de cada palabra, un comienzo por el camino que nos hace ver parte de una ilusión que evocan en algún momento los pensamientos conscientes del paso del tiempo. Aquí os dejo con Seguramente Palabras.
https://mentilinea.blogspot.com.es/
https://mentilinea.blogspot.com.es/
https://mentilinea.blogspot.com.es/
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miércoles, 8 de marzo de 2017
En el rellano de la inconsciencia.
El
apesadumbrado bienestar que vive de nostalgias hace que el estar
existiendo pese mas que solo un desgastado bien vivir que nos da la
vuelta desde el principio hasta el fin de cada pensamiento,
desvarando una y otra vez los haces de luz que contemplan la dignidad
del ser humano. Cada segundo que se pasa agonizando por el pasado,
cada vez que se hace posible entender que lo causa o cada vez que
pensamos que es lo propio de estar contemplativo, da un estado en el
que viajar en ese pasado no arreglar nada, dejando cada vez que la
propia inercia vuelva ha recordar. Cada vez que la propia voz que
emana del infinito susurre que eres capaz, sera la chispa que
recuerde tu esencia, la propia voz que hablará de lo que eres capaz,
de un pasado en el que envuelto en tragedias nos desvelamos a el
amparo de los gratos caminos que hacemos cada día, sin entumecer los
huesos con la frialdad de la humedad que estorba entre los rincones
ya que en esos caminos, la luz que emerge cada día nos dará ese
espacio que vemos tan cerca, lejos de nosotros mismos y con la
desesperación del tiempo que va dejando que pase ese momento en el
que reaccionas hacia un desconocido sueño que empuja quienes no
quieres y quienes hacen que todo sea posible, sin contar contigo,
dejando que ese momento en el que decides plantear una lágrima a la
desconsolada vida nos devuelva un grato favor, para que en ese
rellano de incertidumbres, las inconsciencias sean solo para quienes
quieren oírlas, dejando que ese bienestar sea tan solo el principio
de la propia lealtad que nos debemos a la ilusión de los años que
nos enseñan, de los vuelcos de la vida en los que festejamos la
creíble madurez de estos momentos, sin caer en el rellano de la
inconsciencia otra vez por parte de quienes fueron partícipes de
esas congregaciones que fueron haciendo mella en la propia inmadurez,
hasta ver que entre los esclavos de la discordia solo depende caer
entre uno de ellos para que ese caos rompa la buenaventura de los que
vamos caminando, hacia un sendero en el que compartir los lados de su
sombra sea la propia quietud que despoja el velo de un nuevo día
para encontrar lo justo y deseado, por hacer posible que la
tranquilidad de ver a salvo un nuevo amanecer sea lo que entregamos a
esos centelleantes puntos blanco que tenemos entre un pensamiento y
otro, dándonos el mejor resultado para que cada pensamiento sea
único, y con el valor de otros tantos conseguir que la inercia de la
vida nos devuelva ese llanto que apagamos con lentitud antes de caer
rendido en alegrías que después nos hicieron fuertes. Ya que
dejarse llevar a un sinsentido obligado, donde cada interés corre
por parte de quien premedita constantemente en alcanzar ese
condicionamiento recurrente en el pasado y vuelto a entregar a un
futuro sin mejorarlo, un recuerdo que habita en una consciencia
desmesurada por la gratitud y amparada por el inciso de sus
reacciones cuando esa luz nos permite ver que hay detrás de cada
segundo, de cada milésima o de cada vez que nos embriagamos y
decidimos que es lo mejor, sin acordarte de lo que eso significa,
para dar la vuelta a las satisfacciones de la vida en un pequeño
consejo que dio una chispa de la propia esencia que nos envuelve sea
acorde al principio de gravedad natural que nos impulsa en ese viaje
hacia lo desconocido, en donde cada rellano de inconsciencias creará
un mundo paralelo para ver que hay detrás de lo bueno, cuando en
realidad solo queremos mirar y ver plenitud cuando estamos aislados,
por dejar entrever lo sensato y dispersar la credulidad nula de un
mundo mejor, en el que la cordura falta y el entendimiento nos
desvela que poco a poco nos vamos haciendo al entorno, hasta poner tu
sinceridad entredicha por la nostalgia de perder un recuerdo.
domingo, 5 de marzo de 2017
El ruido o el sonido que embriaga.
El
profundo bienestar refleja cada momento como único, donde el
resguardo de la apariencia de la vida, nos lleva por semblantes
hechos para guardar todo lo rico que hay entre los pensamientos que
vagan por la inercia de la vida. Más rápidos aun en estos años,
cada vez va incrementándose la velocidad con que el espaciamiento
nos lleva por los sueños, donde el principal benefactor de la
similitud que hay en el recíproco mentalismo que abarcar viajar en
el espacio a la velocidad del vibrante interior, que con sus acciones
hechas para vivir en plenitud, las fases en las que desarrollamos los
plenos condicionamientos, existiendo entre tantos conocidos por los
que elegir camino seguro, donde entre cada grupo que pone su música
y nos deleitan con el ruido de sus manos y no con la melodía de sus
almas, ni con el surgir de ese cosmos que aguarda sonidos llenos de
misterio cuando la fricción de los materiales que viajan en muchas
micropartículas juntas pero separadas unos dos milímetros por 8
micrómetros que mide cada partícula viajera en el espació, con un
silbido suave espaciado y armónico, que captados por cada ente que
vive fuera de esta galaxia que nos permite viajar en nuestro tiempo,
abarcando en lo más profundo de nuestro interior esa dimensión que
nos empuja a ir lejos con los pies puestos en la tierra, pero con el
espíritu albergando distancia tan cerca y próxima como nos dejamos
en la memoria que nos da libertad de elegir y estacionar nuestro
espacio tiempo en una partícula que ha viajado y simplemente se
entremezcla con el silbido y sigue su rumbo, estremeciendo la
satisfacción de pertenecer estáticamente a un mundo que nos da esa
imagen que tenemos de la vida, siendo de otro color y otra forma en
otras dimensiones, y en cada una su espontáneidad para que segundo a
segundo, un poco mas lejos cada vez y mas cerca de ese fin que a
todos nos lleva hacia otro lugar, en donde la plenitud de la alegría
desborda el encanto de las tardes en donde hay tardes y mañanas en
donde hay mañana, para que entre los que dan un paso para enfatizar
sobre algo, siempre es de la forma más inocente, aunque parezca que
no, donde cada uno ha perdido el tiempo llenando de cosas no tan
gratas en esa inocencia que nos desvela en la honestidad y la
humildad de reconocer que somos adultos pero con la propia educación
que nos permite discernir entre lo bueno y lo mejor, para dar un poco
de sentido a los sueños que desvelan que estamos aquí, y no por las
nubes, ni entre las montañas, estamos en un centro gravitacional con
sus propiedades, pero quién estudia las sensaciones producidas por
el silencio que cada uno lleva a su ruido personal, a sus enlaces en
la imaginación y el largo renacer de cada momento que nos envuelve
en lo mas profundo y nos ciñe a la liberación del uno mismo con el
todo, hasta poder llevar esa inercia entre los que recuerdan el viaje
hacia algún lugar en algún sitio. Depender de la inercia que nos
desvela el místico viaje de la vida hacia algo mejor, es hacer
posible que esos condicionamientos que nos rodean el subconsciente
con sus ondas por aquí y por allá o cuando un sitio que guarda la
verdadera forma ancestral, nos desvelamos al extásico existir de lo
que entre los que sueñan ven que hay algo mas lejos sin estar cerca,
simplemente estando, en un estado de serenidad y seguridad que entre
los que se agarran a las voces que entre todos los ruidos del sueño
es lo peor, es donde entre los que dan por sentado que el recapacitar
es poner el subconsciente a trabajar en vez de dejar ir el
pensamiento hacia el espacio, empezando por nuestra consciencia, de
saber situar el estado meditativo y devocional suficientemente
arraigado a la naturaleza universal, la contemplación hacia uno
mismo, cuando nos miramos dentro y vemos que la imagen que refleja es
la propia imagen sin luz, sin un reflejo nítido, en el que a la vez
que saber que es alegría el bienestar de los que alrededor cuentan,
es ahora cuando de verdad abro los ojos, contemplo un poco el techo
blanco y al cerrar de nuevo la propia inercia que me lleva lejos, es
saber que con un poco de aire la expansión de uno mismo es la forma
en la que dar un poco de quietud no impida dar forma a una imagen en
la que los que piensan igual que tu dirán de otra forma o de otro
modo, a la vez que entre los que no conocen el comienzo dejarán al
lado lo que prefieran hasta dar de nuevo en quien calla a quien.
jueves, 23 de febrero de 2017
EL TRAYECTO EN LA OSCURIDAD.
Empezaba lejos el sentido de pulcritud,
cuando entre las hoja de los árboles, los restos de basura eran
despedazados por las ratas, en un ambiente lúgubre por entre los
recovecos de la memoria, donde empezaban a dar sentido los entresijos
de los lugares por los que habitaba la mente, entregado al silencio
de los ojos terceros que entre palabras en algún momento nos dimos
cuenta del presagio de la virtud del silencio, cuando esos terceros
no cohabitaban entre las palabras, mas bien eran pasto de ese callado
silencio que decía mucho, pues entre esos pensamientos reprimidos,
en un impulso anterior hecho para crear todo en un segundo, hace que
pensemos que la vida es corta y nos lleva en el sentido común de la
desesperación, pues entre la maldad silenciosa solo queda la virtud
de la disciplina, cuando en esos silencios ocultas tu sentido digno y
mofas sobre la propia sensibilidad hecha para amar sin
condicionamientos, metido en un bucle que forma la distorsionada
imagen de un espacio, de un trozo de universo, para ti, para tus
sentidos, para la propia instantánea que quieras recordar, pues
entre los momentos que habitan en el espacio, nosotros estamos
conectado a ello y con la aceleración de la memoria el cuerpo viaja
mas rápido por el universo hasta llegar lejos, cuarenta años luz
nos da la perspectiva que deseamos con la ingeniería que nos lleva a
través de rayos inflarojos, que abarcan mucho mas la leyenda de
apagar las luces y quedarnos mirando el espacio a través de un
espejo, contemplando ese silencio que nos dio el ser pacientes, con
la atención en lo alto de la cabeza y con la retrospectiva digna de
quien en silencio ocupa el espacio y hace digno el bienestar de los
que le rodean, pues entregados a la magia del poder omnipresente que
abarca desde lo las sencillo hasta lo mas entregado a la dignidad,
que repercute en esos chillidos inoportunos de la vecina de abajo,
sin saber que los insultos condenan el alma y esta se resiente con la
propia palabra, como si nos ahogáramos en un vaso de agua. La
cultura nos enseña que el poder está en la palabra, y así, bien
dicha, nos podemos encontrar en qué decir o que contar, para
entregar un poco de la discordia continua o un poco de bienestar
aparente. La palabra nos hace fuertes y concisos, dignos y precoces,
propios y concordantes, sensibles y carismáticos, también nos hace
canallas e inmaduros por ser ordinarios y cobardes además de
ingratos y misceláneos hipócritas que nos envenenan con
habladurías. Es probable que cambie la decisión de gritar cada vez
que se nos antoje, tomando como ejemplo, por los que habitan y aún
no se han quitado los pañales, entre los trozos de coloridos
semblantes hechos para dar comienzo a lo que acaba de terminar, para
poder hacer posible que esa chispa que emerge de un contacto
indirecto nos afecta en medida a la proporción de hábitos sanos
para que repercuta sanamente y no con la condición de hacer daño
por hacerlo, sin mirar lo que se dice y no ver lo que se habla, por
entender que ese silencio que nos hace poderosos, ese estar callado
de la similitud con el universo, nos transporta a ver caóticos
escenarios o bellos parajes, en donde la vida nos lleva cada vez que
pisamos ese trayecto a la inercia de la vida, que nos despoja de toda
seriedad estática y nos desvela que hay posibilidades de que en la
unión con el todo tenga que ver ese estado de silencio, y en el que
cada vez que nos vemos reflejados en una importante cantidad de
materia oscura que generamos para crear un poco de vida, nos daríamos
cuenta del pasaje que hay entre ese segundo en el que nos regalan una
imagen para nosotros y el tiempo dedicado a la asignación que le
hemos dado para que siga su curso.
martes, 21 de febrero de 2017
Una palabra y un dicho.
Sentirse seguro de las palabras, sentir
que ellas hablan solas con el impulso de un tema concurrente, con la
ayuda de los conocimientos y el placer de poder decirlas para hacer
posible un claro ejemplo de lo circundante y posponer la mentira para
dejar de hecho que el valor de unos comentarios llega mas profundo
que un simple y mero sentido de hacer palabra en el honor de los
expertos en temas concretos en vez de ver la estereotipada inducción
a temas mucho menos banales que el resto, esperando tener una
condición de humano en quien promueve la propia sabiduría y el
recordar de lo insensato entre los mejores años de una época en
cuestión de la vida que nos da por ceñido la verdad de todos
aquellos años en los que la satisfacción de haber contenido en el
tiempo un poco de lo que llamamos entendimiento con los propios
decorosos de un simple gesto de inercia en el que habita el
comprender una mente o a una persona que dice, y no solo por tener el
mejor de los sentidos puesto en comentar, para que la insistencia de
los esclavos de ellas, hacer que de ellas sea el placer de decirlas,
porque el tiempo que nos hace ser honestos y justos entre la
desilusión o el desencuentro produce tu sensación, propia de cada
cual en cada momento. No tendría sentido si cada uno dice lo mejor
pues para criterio propio es saber que cada vez que entregamos un
dialogo a terceros, el mejor de los resultados que nos hacen ver el
tránsito de la vida entre parodias y entusiasmos gratos, catalogados
como comedia, hechos para saciar el ánimo de alegría y el mejor de
los dramas que cómicos nos transporta a la vida alegre que uno sueña
pero con el valor de saber que cada uno que escucha se nos hace
cómplice de la intuición que nos desvela el subconsciente que
estando preparado para dar valor y carisma a la reacción propia de
una voracidad en lo perpetuo de ese instante que nos desvela emoción
y coraje para dar la mejor de las sonrisas y el mejor de los
aplausos, o la mejor de las palabras y lo mejor que escuchamos entre
cada uno, entre los que de alguna manera nos hace pensar y entre los
que de otra forma nos entrega ya masticado el resolutivo conflicto en
nuestra mente cuando relacionamos lo que escuchamos con nuestra
opinión pues veces ese mejor ejemplo es uno mismo sin pensar en
quien ni en como para rehacer un valor disoluto en una gota de agua y
el propio quehaciente y su propia mentira hecha pedazos por palabras
que en su lugar solo darían un sentido digno si se dijese de una en
una, las opiniones que nos hace ver quienes somo en lugar de ver de
donde venimos para dar una sinrazón o dar una razón a medias donde
el valor de decirla es la opinión de quien interpreta su
condicionamiento base donde la opinión de su crecimiento personal
determine que interpretación le damos a la docencia o a la
amigabilidad que nos persona entre lo aprendido y la propia
experiencia para darnos cuenta de que entre los que hacemos posible
un entendimiento y los que recrean su placer por deleitarse, conlleva
adoctrinamientos necesarios para dar por sentado que la opinión es
correcta hasta el punto de ver que ese sentido se lo dábamos cuando
entre colegas nos poníamos a prueba con palabras que nos dieran el
valor en el mínimo segundo, siendo cada vez palabras mas cortas y
sintetizadas por cada vez que la recíproca palabra es silencio en
el más absoluto bienestar de la propia sinrazón que nos hace
personas cuando entre los que nos hacemos remolones con el tiempo que
sobra hasta por los codos, la intención es hacer posible el cuento
que todos tenemos en el interior, cuando el miedo se cierne sobre las
propias sensaciones que un oyente nos presta al misterio de conocer
que hace posible un miedo y que nos debate para referir que hacemos
posible con ellos, hasta el resultado de ver que la vida nos enseña
a disfrutar de cada rincón que tenemos entre los contenciosos de la
disciplina o los disparatados que nos envolvemos en magia, en
momentos únicos y placenteros que de alguna forma pude llegar a
entenderse, hasta que la propia acción de ese juego que nos hace
pensar entre las paredes de fría envergadura o entre ladrillos que
propinan cuadros imperfectos en un fondo oscuro y meticuloso,
parecido al cuadro que siempre quisimos tener y que nunca compramos o
como el cuadro que nos regalan para dejar a un lado, hasta la
posibilidad de pintarlo y darnos a conocer entre jirones de tela y
lienzos en blanco, para darnos sentido a lo que sin razón aparece y
sin quererlo nos dibuja, para trazar colores entre ese fondo oscuro
para darle luz y luego, simplemente contemplar, en silencio,
masticando la palabra que puede salir o la que te puede repercutir,
para coincidir con ese futuro recurrente que nos agobia y el propio
presente que nos dice o tal vez, ese cuadro que vemos refleja el
sentido de todo lo que nos representa entre la vida y el espejo de la
imaginación, para tratar de hacer posible el bienestar de una o dos
palabras bien dichas mejor que decir demasiadas y caer en el cuento.
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