sábado, 16 de junio de 2018

TEXTO ELABORADO PARA LA PRESENTACIÓN DE LA NOVELA PHISIKA META TA


Phisika Meta Ta, surgió de varias ideas que empezaron a rondar por mi mente, de cómo sería la vida en un futuro rodeados de grandes árboles transgénicos elaborados en laboratorios, también imaginé por ejemplo, qué sería lo previsible en el planeta si trajeran más agua desde otro en trasvases, transportada el agua por máquinas que estaban conectadas entre si en largas distancias, desde un planeta a otro, con una tecnología que podía desaparecerla en el planeta de origen y aparecerla en el planeta Tierra. Quería contar algo del futuro, pues a veces miramos para adelante con una cierta incertidumbre, esperando lo mejor, y aunque demos lo mejor y recibamos satisfacciones de quienes dan lo mejor, el mundo, cuando esperamos algo de alguien, solo espera que tengas que hacer lo adecuado, y para instigar la idea de la ilusión de un sueño compartido solo queda hablar de ello y realizar los proyectos e ideas. Imaginando ese futuro en una cultura y vida que mantienen un ejemplo de sostenibilidad, entre los que conocemos el intercambio justo, planteé una civilización que vive bajo el umbral de un adoctrinamiento, con unas normas que de no cumplirlas te podía costar la vida. En un principio de la obra, solo imaginaba un futuro en el que viven en esos asentamientos organizados, luego partió la idea de ir a Marte y luego la incisión juzgadora a la que nos somete el Satélite; un satélite que irradia una luz que puede juzgar. Si en tu interior albergas algún recuerdo de la violencia, ira, rabia u odio que pudieras producirte o producir a otros el daño es irreparable. Era un concepto fundamental. Vivir sin rencores y menos aún provocarlos, era el sentido de las normas impuestas por lo Gobernantes, pues podría acarrear serios problemas de salud si no te trataba un Egoms cuando en algún momento sintieras rabia, ira u odio y pasase el haz de luz y juzgara según las normas que fuimos aprendiendo a lo largo de ciento sesenta años.
En el titulo puede darse la vuelta a la metafísica, phisika meta, y ta era el concepto que utilizara para dirigirse a la conexión espontánea con todo el universo. Salieron varios capítulos que hacen posible imaginar un futuro en el que todo es tranquilidad y armonía, existiendo conflictos muy bien recuperados emocionalmente, evitando encontrarnos con la violencia cuando en los enfrentamientos con los Vacunados nos veíamos involucrados en sus acciones, cometiendo actos que son propios del perdón colectivo al que nos vemos idealizados. Ese es el origen del título de la novela, que surgió de la idea de poder contar por qué la física es la meta para llegar a tantos conceptos en la vida cuando podemos conectar con todo el universo. Las ideas que en un principio mantenía en borradores y proyectos a medias, tomó forma hace un año y medio aproximadamente, cuando me compré un portátil cansado del pc ralentizado de sobremesa. Empecé a recopilar ideas con la decisión de llevarlas a buen puerto, con propósitos como realizar sueños en los que me he visto vinculado, comprendiendo formas de hacer posible que conectemos con un mundo exterior, en el que hacemos posible la idea de comunicarnos a través del tiempo y del espacio, en un presente que nos ata y nos une de por vida a seres semejantes. Tal vez simplemente solo seamos objeto de esos sueños codiciados por tantos, cuando se reúnen y discrepan sobre las decisiones de los demás, cuando sin querer el prejuicio se vuelve en su contra, haciendo que se tomen medidas drásticas en un entorno endurecido. En la novela hablo de una especie de tiranía por parte de los Gobernantes, que dejaron a los personajes en un mundo con normas para todos y cada uno de sus habitantes. Esas normas eran producto de un libro, el Libro de la Verdad Universal, que regía todos los comportamientos de los humanos. Los que pasaran el umbral de la tolerancia de ese respeto hacia uno o hacia los demás, podía acabar esfumado en uno de los ritos que cada día se han de cumplir.
Acaparando todo el contenido del conocimiento posible, de toda la sabiduría de todos los tiempos inimaginables de todo el universo, ese era el interior de los Egoms, el interior de estos seres que tienen la capacidad de rememorar en un segundo todo su contenido y discernir sobre las posibles causas y efectos que desarrollará el momento oportuno en el preciso instante. Con sus particularidades innatas se han forjado con la forma humana. Ellos provienen de la esencia de toda la sabiduría, tiempo y espacio que abarcara el universo, haciendo posible que nos entendamos como seres cívicos y responsables, pudiendo hacer con cada pensamiento humano una modificación catalizadora, que gracias al Satélite, al emitir un Haz de Luz a una hora determinada, coge a todos en un rito y es el momento en el que todos son increpados por sus denotaciones diarias. Es ese el Haz de Luz que juzga a cada ser del planeta, todos los días desde hace ciento sesenta años, hace posible que ese sentido de tranquilidad, seguridad, armonía, paz y sosiego sean permanentes, en un éxtasis continuo que se amplifica con las vibraciones recibidas del Satélite, cuando pasa con su Haz de Luz, escanea el tiempo que hemos pasado odiando y sintiendo furia o haciendo daño a los demás y te juzga. En la historia se cuentan aventuras de como viven en esa época imaginaria, desde el año 2389 al 2549. En esa época se cambió el concepto de humanidad pues ya no había guerras, aunque sí propósitos de otros humanos que no querían verse sometidos a las normas. Esos seres que afrontaban las normas vivían en aldeas flotantes esquivando el Haz de Luz cuando pasa, siempre entre los límites de su ratio, teniendo media hora para surcar en el mar unos trescientos metros en el norte, y una hora y poco mas en el sur. Las naves viajan por las lindes del Haz de Luz en las que viven decenas de humanos que están intentando descubrir un método para hacerlos evitar el Haz de Luz y que al pasar por encima de ellos no repercuta en el escaneo del satélite.
 La aventura de conocer esta historia nos lleva a entender valores que siguen siendo parte de la vida de cada uno, cuando vemos en los pasajes las realidades que nos embarga el pensamiento al entrelazar ideas que nos llevan a un fin. Espero que ese fin no solo sea el fin de la novela, y si es así es que la han leído y seguro os han transportado a lugares asombrosos a velocidades inimaginables, en un texto hecho para reflexionar sobre algunas dualidades de la existencia como la dualidad de la vida/muerte, además de darle un sentido a los sueños de forma constante y natural, sin vislumbrar mucho, solo aconteciendo el presente y contestando a las preguntas que nos llevaban a soñar con esos propósitos.
Ahora leeremos unas páginas, las primeras, podemos leer las tres o cuatro primeras páginas, para no extendernos mucho y a ver si os entra el gusanillo de empezarla vosotros, luego alguien si se presta leerá un poco, si quiere alguien algo escogido al azar. De todas formas, tengo un truco para hacerlos leer, os paso el libro y cada uno lee algo. Y si la cosa no funciona porque estáis aburridos os pediré tres números. Luego os diré para qué. Es la última baza para leer un poco más y dejarlo un poco a la aventura. Buenooooo…Si tienen alguna pregunta haremos una ronda.

lunes, 4 de junio de 2018

PHISIKA META TA, E-BOOK EPUB Y PAPEL

No hace falta que os diga como funciona un enlace para llegar a una página web cuando la encontramos entre páginas de un blog, así que copia y pega este enlace un tu navegador y verás que podrás hacer posible entrar en una aventura que explorará tus sentidos para llevarte de viaje en tus sueños.




https://www.megustaleer.com/libros/phisika-meta-ta/MES-104891

lunes, 2 de abril de 2018

Novela Ciencia Ficción (2)

#PHISICAMETATA #Naturalmente

La novela se está editando. He cambiado de editor y ahora me la están revisando. Así que dentro de unos días estará disponible. Espero que en un mes y poco más puedan disfrutar de ella.

Un saludo.

domingo, 25 de febrero de 2018

Novela Ciencia Ficción. (1)



#PHISICAMETATA #Naturalmente

Nueva novela. Estreno y lanzamiento el 28 de Marzo de 2018.

Titulo: PHISICA META TA... (Naturalmente...)

"Donde vemos el reflejo de la apariencia y el destello de la utilización de nuestros recursos que fomentan el valor hacia lo desconocido para algunos, en el libro de la Verdad Universal nos dice que hace falta llegar a entender que somo como somos, bajo la Luz que domina el Universo."

Capítulo 6, página 6.

miércoles, 15 de marzo de 2017

NUEVO BLOG.

Hola...para quienes leían parte de las palabras del miedo, os dejo con un nuevo blog en el que hago ver de distinta forma esas palabras que nos llevan, una detrás de otra, a caminos inimaginables por los que pasea la consciencia, vagando por los entresijos de la superflua realidad, para encontrar al final de cada palabra, un comienzo por el camino que nos hace ver parte de una ilusión que evocan en algún momento los pensamientos conscientes del paso del tiempo. Aquí os dejo con Seguramente Palabras.


https://mentilinea.blogspot.com.es/


https://mentilinea.blogspot.com.es/

miércoles, 8 de marzo de 2017

En el rellano de la inconsciencia.

El apesadumbrado bienestar que vive de nostalgias hace que el estar existiendo pese mas que solo un desgastado bien vivir que nos da la vuelta desde el principio hasta el fin de cada pensamiento, desvarando una y otra vez los haces de luz que contemplan la dignidad del ser humano. Cada segundo que se pasa agonizando por el pasado, cada vez que se hace posible entender que lo causa o cada vez que pensamos que es lo propio de estar contemplativo, da un estado en el que viajar en ese pasado no arreglar nada, dejando cada vez que la propia inercia vuelva ha recordar. Cada vez que la propia voz que emana del infinito susurre que eres capaz, sera la chispa que recuerde tu esencia, la propia voz que hablará de lo que eres capaz, de un pasado en el que envuelto en tragedias nos desvelamos a el amparo de los gratos caminos que hacemos cada día, sin entumecer los huesos con la frialdad de la humedad que estorba entre los rincones ya que en esos caminos, la luz que emerge cada día nos dará ese espacio que vemos tan cerca, lejos de nosotros mismos y con la desesperación del tiempo que va dejando que pase ese momento en el que reaccionas hacia un desconocido sueño que empuja quienes no quieres y quienes hacen que todo sea posible, sin contar contigo, dejando que ese momento en el que decides plantear una lágrima a la desconsolada vida nos devuelva un grato favor, para que en ese rellano de incertidumbres, las inconsciencias sean solo para quienes quieren oírlas, dejando que ese bienestar sea tan solo el principio de la propia lealtad que nos debemos a la ilusión de los años que nos enseñan, de los vuelcos de la vida en los que festejamos la creíble madurez de estos momentos, sin caer en el rellano de la inconsciencia otra vez por parte de quienes fueron partícipes de esas congregaciones que fueron haciendo mella en la propia inmadurez, hasta ver que entre los esclavos de la discordia solo depende caer entre uno de ellos para que ese caos rompa la buenaventura de los que vamos caminando, hacia un sendero en el que compartir los lados de su sombra sea la propia quietud que despoja el velo de un nuevo día para encontrar lo justo y deseado, por hacer posible que la tranquilidad de ver a salvo un nuevo amanecer sea lo que entregamos a esos centelleantes puntos blanco que tenemos entre un pensamiento y otro, dándonos el mejor resultado para que cada pensamiento sea único, y con el valor de otros tantos conseguir que la inercia de la vida nos devuelva ese llanto que apagamos con lentitud antes de caer rendido en alegrías que después nos hicieron fuertes. Ya que dejarse llevar a un sinsentido obligado, donde cada interés corre por parte de quien premedita constantemente en alcanzar ese condicionamiento recurrente en el pasado y vuelto a entregar a un futuro sin mejorarlo, un recuerdo que habita en una consciencia desmesurada por la gratitud y amparada por el inciso de sus reacciones cuando esa luz nos permite ver que hay detrás de cada segundo, de cada milésima o de cada vez que nos embriagamos y decidimos que es lo mejor, sin acordarte de lo que eso significa, para dar la vuelta a las satisfacciones de la vida en un pequeño consejo que dio una chispa de la propia esencia que nos envuelve sea acorde al principio de gravedad natural que nos impulsa en ese viaje hacia lo desconocido, en donde cada rellano de inconsciencias creará un mundo paralelo para ver que hay detrás de lo bueno, cuando en realidad solo queremos mirar y ver plenitud cuando estamos aislados, por dejar entrever lo sensato y dispersar la credulidad nula de un mundo mejor, en el que la cordura falta y el entendimiento nos desvela que poco a poco nos vamos haciendo al entorno, hasta poner tu sinceridad entredicha por la nostalgia de perder un recuerdo.

domingo, 5 de marzo de 2017

El ruido o el sonido que embriaga.

El profundo bienestar refleja cada momento como único, donde el resguardo de la apariencia de la vida, nos lleva por semblantes hechos para guardar todo lo rico que hay entre los pensamientos que vagan por la inercia de la vida. Más rápidos aun en estos años, cada vez va incrementándose la velocidad con que el espaciamiento nos lleva por los sueños, donde el principal benefactor de la similitud que hay en el recíproco mentalismo que abarcar viajar en el espacio a la velocidad del vibrante interior, que con sus acciones hechas para vivir en plenitud, las fases en las que desarrollamos los plenos condicionamientos, existiendo entre tantos conocidos por los que elegir camino seguro, donde entre cada grupo que pone su música y nos deleitan con el ruido de sus manos y no con la melodía de sus almas, ni con el surgir de ese cosmos que aguarda sonidos llenos de misterio cuando la fricción de los materiales que viajan en muchas micropartículas juntas pero separadas unos dos milímetros por 8 micrómetros que mide cada partícula viajera en el espació, con un silbido suave espaciado y armónico, que captados por cada ente que vive fuera de esta galaxia que nos permite viajar en nuestro tiempo, abarcando en lo más profundo de nuestro interior esa dimensión que nos empuja a ir lejos con los pies puestos en la tierra, pero con el espíritu albergando distancia tan cerca y próxima como nos dejamos en la memoria que nos da libertad de elegir y estacionar nuestro espacio tiempo en una partícula que ha viajado y simplemente se entremezcla con el silbido y sigue su rumbo, estremeciendo la satisfacción de pertenecer estáticamente a un mundo que nos da esa imagen que tenemos de la vida, siendo de otro color y otra forma en otras dimensiones, y en cada una su espontáneidad para que segundo a segundo, un poco mas lejos cada vez y mas cerca de ese fin que a todos nos lleva hacia otro lugar, en donde la plenitud de la alegría desborda el encanto de las tardes en donde hay tardes y mañanas en donde hay mañana, para que entre los que dan un paso para enfatizar sobre algo, siempre es de la forma más inocente, aunque parezca que no, donde cada uno ha perdido el tiempo llenando de cosas no tan gratas en esa inocencia que nos desvela en la honestidad y la humildad de reconocer que somos adultos pero con la propia educación que nos permite discernir entre lo bueno y lo mejor, para dar un poco de sentido a los sueños que desvelan que estamos aquí, y no por las nubes, ni entre las montañas, estamos en un centro gravitacional con sus propiedades, pero quién estudia las sensaciones producidas por el silencio que cada uno lleva a su ruido personal, a sus enlaces en la imaginación y el largo renacer de cada momento que nos envuelve en lo mas profundo y nos ciñe a la liberación del uno mismo con el todo, hasta poder llevar esa inercia entre los que recuerdan el viaje hacia algún lugar en algún sitio. Depender de la inercia que nos desvela el místico viaje de la vida hacia algo mejor, es hacer posible que esos condicionamientos que nos rodean el subconsciente con sus ondas por aquí y por allá o cuando un sitio que guarda la verdadera forma ancestral, nos desvelamos al extásico existir de lo que entre los que sueñan ven que hay algo mas lejos sin estar cerca, simplemente estando, en un estado de serenidad y seguridad que entre los que se agarran a las voces que entre todos los ruidos del sueño es lo peor, es donde entre los que dan por sentado que el recapacitar es poner el subconsciente a trabajar en vez de dejar ir el pensamiento hacia el espacio, empezando por nuestra consciencia, de saber situar el estado meditativo y devocional suficientemente arraigado a la naturaleza universal, la contemplación hacia uno mismo, cuando nos miramos dentro y vemos que la imagen que refleja es la propia imagen sin luz, sin un reflejo nítido, en el que a la vez que saber que es alegría el bienestar de los que alrededor cuentan, es ahora cuando de verdad abro los ojos, contemplo un poco el techo blanco y al cerrar de nuevo la propia inercia que me lleva lejos, es saber que con un poco de aire la expansión de uno mismo es la forma en la que dar un poco de quietud no impida dar forma a una imagen en la que los que piensan igual que tu dirán de otra forma o de otro modo, a la vez que entre los que no conocen el comienzo dejarán al lado lo que prefieran hasta dar de nuevo en quien calla a quien.

jueves, 23 de febrero de 2017

EL TRAYECTO EN LA OSCURIDAD.

          Empezaba lejos el sentido de pulcritud, cuando entre las hoja de los árboles, los restos de basura eran despedazados por las ratas, en un ambiente lúgubre por entre los recovecos de la memoria, donde empezaban a dar sentido los entresijos de los lugares por los que habitaba la mente, entregado al silencio de los ojos terceros que entre palabras en algún momento nos dimos cuenta del presagio de la virtud del silencio, cuando esos terceros no cohabitaban entre las palabras, mas bien eran pasto de ese callado silencio que decía mucho, pues entre esos pensamientos reprimidos, en un impulso anterior hecho para crear todo en un segundo, hace que pensemos que la vida es corta y nos lleva en el sentido común de la desesperación, pues entre la maldad silenciosa solo queda la virtud de la disciplina, cuando en esos silencios ocultas tu sentido digno y mofas sobre la propia sensibilidad hecha para amar sin condicionamientos, metido en un bucle que forma la distorsionada imagen de un espacio, de un trozo de universo, para ti, para tus sentidos, para la propia instantánea que quieras recordar, pues entre los momentos que habitan en el espacio, nosotros estamos conectado a ello y con la aceleración de la memoria el cuerpo viaja mas rápido por el universo hasta llegar lejos, cuarenta años luz nos da la perspectiva que deseamos con la ingeniería que nos lleva a través de rayos inflarojos, que abarcan mucho mas la leyenda de apagar las luces y quedarnos mirando el espacio a través de un espejo, contemplando ese silencio que nos dio el ser pacientes, con la atención en lo alto de la cabeza y con la retrospectiva digna de quien en silencio ocupa el espacio y hace digno el bienestar de los que le rodean, pues entregados a la magia del poder omnipresente que abarca desde lo las sencillo hasta lo mas entregado a la dignidad, que repercute en esos chillidos inoportunos de la vecina de abajo, sin saber que los insultos condenan el alma y esta se resiente con la propia palabra, como si nos ahogáramos en un vaso de agua. La cultura nos enseña que el poder está en la palabra, y así, bien dicha, nos podemos encontrar en qué decir o que contar, para entregar un poco de la discordia continua o un poco de bienestar aparente. La palabra nos hace fuertes y concisos, dignos y precoces, propios y concordantes, sensibles y carismáticos, también nos hace canallas e inmaduros por ser ordinarios y cobardes además de ingratos y misceláneos hipócritas que nos envenenan con habladurías. Es probable que cambie la decisión de gritar cada vez que se nos antoje, tomando como ejemplo, por los que habitan y aún no se han quitado los pañales, entre los trozos de coloridos semblantes hechos para dar comienzo a lo que acaba de terminar, para poder hacer posible que esa chispa que emerge de un contacto indirecto nos afecta en medida a la proporción de hábitos sanos para que repercuta sanamente y no con la condición de hacer daño por hacerlo, sin mirar lo que se dice y no ver lo que se habla, por entender que ese silencio que nos hace poderosos, ese estar callado de la similitud con el universo, nos transporta a ver caóticos escenarios o bellos parajes, en donde la vida nos lleva cada vez que pisamos ese trayecto a la inercia de la vida, que nos despoja de toda seriedad estática y nos desvela que hay posibilidades de que en la unión con el todo tenga que ver ese estado de silencio, y en el que cada vez que nos vemos reflejados en una importante cantidad de materia oscura que generamos para crear un poco de vida, nos daríamos cuenta del pasaje que hay entre ese segundo en el que nos regalan una imagen para nosotros y el tiempo dedicado a la asignación que le hemos dado para que siga su curso.

martes, 21 de febrero de 2017

Una palabra y un dicho.

Sentirse seguro de las palabras, sentir que ellas hablan solas con el impulso de un tema concurrente, con la ayuda de los conocimientos y el placer de poder decirlas para hacer posible un claro ejemplo de lo circundante y posponer la mentira para dejar de hecho que el valor de unos comentarios llega mas profundo que un simple y mero sentido de hacer palabra en el honor de los expertos en temas concretos en vez de ver la estereotipada inducción a temas mucho menos banales que el resto, esperando tener una condición de humano en quien promueve la propia sabiduría y el recordar de lo insensato entre los mejores años de una época en cuestión de la vida que nos da por ceñido la verdad de todos aquellos años en los que la satisfacción de haber contenido en el tiempo un poco de lo que llamamos entendimiento con los propios decorosos de un simple gesto de inercia en el que habita el comprender una mente o a una persona que dice, y no solo por tener el mejor de los sentidos puesto en comentar, para que la insistencia de los esclavos de ellas, hacer que de ellas sea el placer de decirlas, porque el tiempo que nos hace ser honestos y justos entre la desilusión o el desencuentro produce tu sensación, propia de cada cual en cada momento. No tendría sentido si cada uno dice lo mejor pues para criterio propio es saber que cada vez que entregamos un dialogo a terceros, el mejor de los resultados que nos hacen ver el tránsito de la vida entre parodias y entusiasmos gratos, catalogados como comedia, hechos para saciar el ánimo de alegría y el mejor de los dramas que cómicos nos transporta a la vida alegre que uno sueña pero con el valor de saber que cada uno que escucha se nos hace cómplice de la intuición que nos desvela el subconsciente que estando preparado para dar valor y carisma a la reacción propia de una voracidad en lo perpetuo de ese instante que nos desvela emoción y coraje para dar la mejor de las sonrisas y el mejor de los aplausos, o la mejor de las palabras y lo mejor que escuchamos entre cada uno, entre los que de alguna manera nos hace pensar y entre los que de otra forma nos entrega ya masticado el resolutivo conflicto en nuestra mente cuando relacionamos lo que escuchamos con nuestra opinión pues veces ese mejor ejemplo es uno mismo sin pensar en quien ni en como para rehacer un valor disoluto en una gota de agua y el propio quehaciente y su propia mentira hecha pedazos por palabras que en su lugar solo darían un sentido digno si se dijese de una en una, las opiniones que nos hace ver quienes somo en lugar de ver de donde venimos para dar una sinrazón o dar una razón a medias donde el valor de decirla es la opinión de quien interpreta su condicionamiento base donde la opinión de su crecimiento personal determine que interpretación le damos a la docencia o a la amigabilidad que nos persona entre lo aprendido y la propia experiencia para darnos cuenta de que entre los que hacemos posible un entendimiento y los que recrean su placer por deleitarse, conlleva adoctrinamientos necesarios para dar por sentado que la opinión es correcta hasta el punto de ver que ese sentido se lo dábamos cuando entre colegas nos poníamos a prueba con palabras que nos dieran el valor en el mínimo segundo, siendo cada vez palabras mas cortas y sintetizadas por cada vez que la recíproca palabra es silencio en el más absoluto bienestar de la propia sinrazón que nos hace personas cuando entre los que nos hacemos remolones con el tiempo que sobra hasta por los codos, la intención es hacer posible el cuento que todos tenemos en el interior, cuando el miedo se cierne sobre las propias sensaciones que un oyente nos presta al misterio de conocer que hace posible un miedo y que nos debate para referir que hacemos posible con ellos, hasta el resultado de ver que la vida nos enseña a disfrutar de cada rincón que tenemos entre los contenciosos de la disciplina o los disparatados que nos envolvemos en magia, en momentos únicos y placenteros que de alguna forma pude llegar a entenderse, hasta que la propia acción de ese juego que nos hace pensar entre las paredes de fría envergadura o entre ladrillos que propinan cuadros imperfectos en un fondo oscuro y meticuloso, parecido al cuadro que siempre quisimos tener y que nunca compramos o como el cuadro que nos regalan para dejar a un lado, hasta la posibilidad de pintarlo y darnos a conocer entre jirones de tela y lienzos en blanco, para darnos sentido a lo que sin razón aparece y sin quererlo nos dibuja, para trazar colores entre ese fondo oscuro para darle luz y luego, simplemente contemplar, en silencio, masticando la palabra que puede salir o la que te puede repercutir, para coincidir con ese futuro recurrente que nos agobia y el propio presente que nos dice o tal vez, ese cuadro que vemos refleja el sentido de todo lo que nos representa entre la vida y el espejo de la imaginación, para tratar de hacer posible el bienestar de una o dos palabras bien dichas mejor que decir demasiadas y caer en el cuento.

martes, 7 de febrero de 2017

Dos años y un poco.

Daba la vuelta a la esquina y encontraba el consuelo de una calle en bajada, con sus adoquines oyentes del traquetear. Los tacones y las suelas movían pesados ladrillos aferrados al suelo con una fina capa que contenían la arena de mortero lo suficientemente seca como para que los poros del ladrillo despegaran sus contactos, mas blancos que los demás entre varios miles de ellos, en hileras, haciendo con el tiempo un sonido de agua, al rozar los bordes y esquinas de unos con otros y con el suelo frío, empapado de agua mientras la ya tenue brizna de lluvia acompasa a los charcos, que vislumbrados desde la perspectiva de la Luna, con su luz reflejada entre los pasos que van acercando al mar en la escollera del puerto, hasta rodear el muelle, después de haber pasado por el puente que une los dos extremos a una altura considerable, peatonal, que desde allí, el amanecer consuela con la plácida y lenta agonía del Sol por querer salir y adornar con sus sutiles y candentes rayos impetuosos que van dejando sus colores por todo el mar, llevando en una barandilla de hierro con pequeñas redes situadas a los bordes que decoran y hacen de protección al embobado puente que me deja poder respirar unos segundos de paz, ensimismado en el horizonte y bajando los peldaños de acero con el consciente pisar de colores claros en un suelo resbaladizo, hecho para aguantar las inclemencias del mar, que ha veces, entre las olas iracundas de sed que rompen en la escollera, desde donde saltan grandes gotas a la plataforma y hace que su color se vaya haciendo marrón, blanco por los bordes entre las manchas de oxido y la pintura verde que tenía despellejándose entre las costras, hinchadas del casi pulido hierro que hace la estructura, una sólida pasarela que lleva a los mercaderes a vender las sales inglesas y los naranjos que llegaron bien al puerto, en matas pequeñas y radiantes, pues llevaban todo el agua que querían entre las cien que llegaron para desembarcar en el muelle Norte, donde encontrar algo que no viniera en barco sería casi imposible. Todo se podía encontrar en el muelle, en el mercadillo que expedía a mayoristas y mayoristas cargaban de troncos como pago, pues la madera que se llevaban para hacer barcos ligeros que navegasen por los océanos y cambiaran el carbón por máquinas hechas para durar y llevar mas de una carga al mes. Toda la madera, todo el coraje de la tierra hecho para respirar, destrozado, pues no solo se llevaron los pinos y los robles, también se llevaron la fauna y parte del ecosistema que ahora conocemos como normal, siendo en el Norte donde encontramos esos recursos pero sin comparación a la madera que esos pinos llevaban a buen puerto, para desencadenar su transformación gracias a la vida humana, hecha pedazos por la inercia del hombre que hace posible la coexistencia entre unos peldaños que me acercan por la barandilla del barco hasta seguir pisando madera, entre los tacones que se dejan su huella y una sensación única, dependiendo del tamaño del ir y venir de pasos que nos acercan de nuevo a la otra orilla, sin pensar en lo amargo que puede ser vivir sin consuelo o desmedido por la alegría que me acerca ha amarte, dando la razón por tus sueños y tus viajes, ahora míos y sentados entre los libros que encierran misterio y aventura y algo de nostalgia para consolar los sentidos, padeciendo ya la añoranza que embelesa una mañana entre las hojas de otoño que yacían revueltas mas de un segundo entre los muros y luego volaban hasta llegar cerca de esa inercia que nos acarrea mas de unas pocas cerca del arremolinado pelo, siendo diminutas y secas por esos días en los que el sol pica mas de lo normal, encareciendo el aire deseoso de respirar con los árboles, que entre las zarpas del tiempo y las mañanas, impertérritos aguantaban hasta que sus troncos cedían con el paso de las hachas, puestas y entregadas a la vida, como años de hojas puestas para caldear la estufa que ahora mueve motores en barcos que navegan hacia el océano y traspasan pequeños charcos en frágiles canoas hasta brindar la cohesión que tenemos en viajar y sentirnos desplazados, rotos, despegados de ese apego a la vida que tenemos, hasta darle la vuelta a las prioridades entre los momentos a elegir, encontrando en los sueños un señuelo que nos acerque a reencontrar la ilusión que nos regala existir para darnos cuenta de la propia incidencia en nosotros, hechos raíz en una casa con puertas y ventanas que nos recuerdan poder abrirlas o cerrarlas, eligiendo cuando el clima nos ayuda a tenerlas abiertas o cuando por su ímpetu tenían que ser cerradas para demostrar que se puede estar dentro de un habitáculo hecho para residir y cautivar el tiempo entre paredes, esperando abrirlas para saltar al vacío y dar de lado a la sutilidad de los impropios recuerdos que como rabia se deshacen entre la pulcritud desmedida o la dejadez de unos años que pasan largos cercanos a volver para encontrarte y saber que han pasado dos o tres y la sonrisas puesta para llegar lejos con la alegría que es darle un embozo de los años a la sobriedad de un beso robado, que encontró al llegar con mis pasos mi tiempo y el tuyo, haciendo posible que otra vez vuelvas a esperar conmigo, para darle al universo tan solo una pequeña parte del misterio que daría encontrar lejos lo que buscamos aquí, teniéndolo cerca.

miércoles, 18 de enero de 2017

La inercia del todo

La capacidad que tenemos asumida en el intrínseco espacio que nos separa de la vida, para entender que todo se mueve, que no hay nada estático, que todo alrededor da vueltas y sobre la misma vida todo sigue un movimiento. Es sublime, ya que nos damos cuenta de que estamos parados, quietos, pero en verdad todo está en movimiento haciendo posible el encanto de cada uno cuando sus ojos de verdad consuelan. Todo se mueve, todo está en movimiento. Cuando queremos estar quietos, la sensación que nos produce el sentir la quietud no es más que el movimiento de la vida en nosotros, con cada invisible causa que nos desvela la inercia con el todo, con cada pensamiento que intentamos equilibrar y poner en su sitio. Hasta los pensamientos se mueven, se hacen ver en cada uno de nosotros con un pequeño movimiento del alma en la mente, que nos hace saber que queremos en cada momento o que hacer. Todo lo que nos rodea es exquisito, pues la pereza de ver entregados la razón y el alma, el mejor de los momentos es cuando de verdad vemos un reflejo, un pensamiento fugaz que nos desvela que estamos despiertos, pero con un sabor amargo en la boca, desesperado por beber un vaso de agua y saber que sí, que es posible ver el tránsito entre los parajes de la memoria, para hacer posible el encuentro con un día, una tarde en un paseo, por las calles que siempre nos llevan al sitio correcto, donde queremos estar hasta encontrar el suspiro del aire envuelto entre rosas del jardín, que celosamente se han cuidado para que cada uno, y todos los que den un paseo por esas calles, embriagador memento al cruzar por entre sus vayas pequeñas y jardines de terciopelo entretejidos en yerba. Es cuando te das cuenta de que todo no está en la mente, que hay un aparato que se mueve por ti y encierra un misterio unicelular que lo define y le da realidad a cada latido que por ti, hace posible entrever su cordialidad en el regalo mas espectacular de todo lo que nos hace posible entrever. El corazón no se para hasta el final del viaje y nos recuerda que late para vivir, en movimientos pausados y a su ritmo, ni más rápido ni más lento. La vida que llevamos nos hace saber que cada cosa está en su sitio, que cada instante es único y verdadero y cuando decimos eso está quieto en verdad se mueve, porque tiene que estar en la Tierra y se mueve. La Tierra se mueve, al compás de unas vueltas alrededor de si misma y del Sol, en un viaje que nos hace recordar el día y la noche cuando cerramos los ojos y queremos saber, cuando la vida nos deja entrever el dichoso existir que nos a tocado, cada uno con sus vueltas y cada uno con su vida, con sus cosas y pensamientos. Y al mismo compás que mueve el caos dentro del orden una centésima de segundo convertidos en años y años detrás y delante de una misma estrella que nos da vueltas y dentro de un mismo rigor que nos extraña cuando vamos mas lejos que cerca y mas cerca que lejos, pues entre las corrientes que se entregan a las rocas, pocas vidas se mecen entre los sueños avocados en gloria y nos preserva de la entidad que nos han regalado, es hacer que al compás de todo solo rija la salud y la educación como méritos de una sociedad. Y nos quejamos, nos machacamos las ideas para exacerbar una cantidad ínfima de sustancias volátiles que nos recorren la médula hasta llegar al mismísimo centro de nuestra identidad, repleto de sensaciones estremecedoras que nos renueva hasta llegar a donde partimos, para recordar una vez mas la inestabilidad que nos evoca evadirnos, cuando entre los recelos de la incertidumbre nos desvelamos en una noche mágica, envuelto en sábanas hasta la médula, mientras corretean los chiquillos por los pasillos de la casa de al lado, mientras al despertar los juegos inundan la alcoba y nos hace estremecernos porque estamos vivos, hechos de unas materias especiales, que nos dan la salud y el quehacer de unos buenos golpes de revés en la cancha de al lado, y mientras en la pared rebota la pelota te das cuenta de que todo es movimiento, todo sigue su curso y en su momento, hasta probar la inercia de la vida contando con solo dos piernas y dos brazos, un tronco y una cabeza, cada parte con sus peculiaridades, con sus cualidades y defectos, cada parte de la vida atada a una particularidad de Dios, puesta en la medida justa y en el sitio perfecto, para dar vida a algo que solo es un compuesto de vida hecha para ese fin, y dadas las habilidades de cada momento, nos envolvemos en el aura compleja de la vida, para dar parte a cada instante que compartimos, cada vez que nos vemos entre semejantes y cada uno aporta lo justo, lo necesario para dar un poco de si mismos entre los que hacen posible la vida y lo preciso para amar cada vez mas y dar gracias por lo poco que tengo, mientras entregaré lo que de verdad me importe hacia quien de verdad quiero que lo reciba.

lunes, 2 de enero de 2017

El precio adulterado de la vida.

La intransigencia que provoca verse envuelto en adinerados poderes que desvelan el sustento de actitudes corrosivas como las dependencias adictivas, como el juego que parte de una mesa para que entre cartas ganemos o perdamos, desvela que la fragilidad humana es cosa de verse obsesionado por algo o por alguien, hasta memorar y sufragar los cuartos que quedan entre las vasijas de oro, puesto que el que mas tiene puede tener y mas puede gastar, ya que así es parte de la vida, sabiendo que no se necesita mucho para vivir, pero para mantener esas actitudes que nos develan y nos hacen buscar entre la piedras hasta encontrar lo innombrable, la vida se nos hace mejor para aquellos que saben bien lo que tienen, sin necesidad de rebuscar entre los pajares para sacar mas grano. Los que se hacen a la medida del lujo y despiertan al diablo que mece las adicciones, tendrán mucho que hacer durante el día, pues tendrán que pensar cómo lograr más y más dinero para que luego, entre las noches que están hechas para dormir, sean los reyes de una sala o de una barra americana, pues tener mas incita a ser despechados con el que solo tiene un real y si hablamos de ebriedad ya solo queda aguantar a quien presume de tener lo inmemorable. Todos merecemos vivir y el nivel de vida de cada uno es parte de este juego que nos toca vivir, siendo afortunados el que menos necesita y siendo abrumador e intolerante el que derrocha a mansalva, pues entre las condiciones que nos hacen en este mudo personas no se mide con el dinero, ni con tanto vales tanto tienes. Si miramos a los ojos de quienes tienen una sonrisa desde la mañana para hacerse valer y un trabajo que le hace existir, los que se sientan en sus cómodos sillones y contemplan lo que los ojos solo pueden ver en pensamientos, los que se van del sofá a la barra a tomar y luego a pasear en sus lujosos coches, los que se sientan en un lugar reservado desde el mediodía y compran una botella de vino en el mejor de los restaurantes para comer los mejores mariscos de la mar, los que se hacen a si mismos promesas de que bajaran el colesterol con una pastillita y no cuidan sus adicciones- que pueden ser muchas- serán personas que se llevaran junto con la mortaja un montón de cosas buenas vivida sin mirar alrededor mientras tienen la cabeza bien alta y estirada, con sus relojes de rubíes y corbatas de seda, a la vez que no saben que hora es o de que color se la a puesto, pues entre los hombres y mujeres adinerados, la mejor de las sonrisas es a la vez que están poniéndote otra cara cuando te das la vuelta, ya que esa adicción a la vida lujosa solo se consigue después de tener suerte o de haber heredado el poder y la gloria de quienes trabajaron para conseguirlo, y aún así el talento de tener entre los pensamientos una sola palabra de agradecimiento se pierde y se merma con los años que te hacen jugar y gastar sin promesas ya que el pudiente entre las personas siempre quiere mas y mas. La vida nos hace que seamos personas y a lo largo de esos maravillosos años que pasamos educándonos somos el reflejo de lo que vemos alrededor, y nos hacemos a la idea de lo que hay que hacer, si sentarse en una mesa de juego y apostar a lo grande o dedicarte a trabajar en algo para que esas horas en las que estamos sentados solo sea un rato en la tarde para la hora de la siesta, suponiendo que entre los educandos y profesores haya sentido común, pues entre la vida que queremos sin consciencia no es vida y heredamos también esa manera de educar hasta que alguien con sentido común nos hace ver que hay muchas cosas que deberíamos hacer en esta vida en vez de dejarla ociosa, ya que entre los que aprendemos de nuestros padres, otros aprenden de sus hermanos, tíos y tías, abuelos y abuelas, primos y primas, hasta personas que se encargan de educar. Hasta que no se conozca en la vida alguien capaz de hacernos ver que los vicios solo cargan la vanidad, la falta de respeto y violencia, hasta que no nos tropecemos con alguien que nos haga ver el valor de la vida en todos sus sentidos, hasta que no venga alguien o aparezca y nos haga entender que el dinero solo es la parte de la apariencia del poder, cuando alguien nos haga entender que somos parte de un diván en el que recostados contamos todo lo que nos gusta gastar en vez de invertir, cuando esa persona tenga que reconocer que ha estudiado para hacerte entender que el consumismo no es lo mismo que adicción, cuando esa persona tenga que indagar en tu vida y hacerte entender en lo que estabas equivocado para reeducarte e intentar hacerte mejor persona, cuando esa persona te diga lo que está bien o está mal, cuando es misma persona tenga que ser confidente de tus deseos y acciones, cuando gastabas en vicios que harían un motón de cosas buenas si se hubiese desviado ese dinero en cosas mas gratas y solidarias, solo entonces te darás cuenta de lo poco que vales. Incluso en cuestiones propias como tener más para poder tener mucho más, pero claro, ahí esta la cuestión, que nos merecemos el vivir lo mejor que podamos y podemos darnos cuenta de lo que hacemos, pero nadie mira al otro y contempla su vida, ya que nos ensimismamos en nuestro poder y hacemos de él el mejor sitio para estar, sin importarnos las guerras o los desastres naturales, sin importarnos la vida ajena a la que solo estamos acostumbrados a ver, que no es otra que la propia costumbre heredada desde que nacemos, creciendo y viendo todo lo que hay alrededor, siendo importante para nosotros el ejemplo, y así, en esa mezquindad que nos da la vida y que nos arrebata cada momento que no sabemos vivir, es la manera en la que vemos que cada uno tendrá su felicidad, si cree conveniente que en cada instante que saboreamos de la mejor forma es lo adecuado para cada ejemplo, siendo tantos y tan diversos que tendríamos que dar una clase entera, un curso o quizás una carrera para darnos cuenta que hay que vivir y la manera que elijamos o la manera que nos dejan hacer, siendo cuestión de poder mirar hacia el frente y tener de acuerdo con nosotros mismo, la condición de ser persona.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Cuadrados perfectos.

        El universo que habita en el alma, es la parte de la vida que nos lleva lejos, cuando queremos estar cerca. La precisa condición humana nos reverbera la inmensa cotidianidad que nos envuelve el preciso instante que espera la propia sensación personal, o el que inspira la propia sensacionalidad que emerge de los altares de la economía, el mundo convencido de la reciprocidad que nos entrega la propia sazón de unos instantes, la propia sinrazón de un papel hecho para resistir la condición de entrega, hasta los hechos en pantallas que emergen de la propia locura del abismo en el que la razón y la propia inercia que nos precipita a encontrarnos, hacer de la sinrazón un mundo en el que las ideas cohabitan con los propios seres que nos rodean con las palabras, entre un ser que coordina su alter con la cordura de un ser que busca algo que hacer entre las noches, buscar que encontrar durante el día y ser un protagonista entre los recursos que nos envuelven para hacernos mejor. El mejor de los regalos es la soledad, para entender que hay sitios por los que la vida nos lleva con el sentido correcto, según la propia voz que nos guie, para darnos el propio carisma que nos enreda entre la propia razón de soñar o la propia decisión que nos enreja en un pedestal de rabia cuando ceñimos la vista y se nos enreda la comprensión entre los albores de la naturaleza, puestos en la medida justa en el momento justo, pues es cuando la proporcionalidad de la madurez en los actos los que nos determina cuando somo capaces de dar en vez de recibir, en la totalidad de la acción lo que nos hace saber de unos y otros, dados a lo capaces entendimientos que nos albergan y que nos ponen en alguna situación. Esmerados, unos y otros nos llevan lejos de cada situación, para encontrarnos cerca en algún lugar, perdidos entre marismas hechas de pasajes y costas cálidas que pierden las mareas cuando ganan unos metros. Hacer posible que entandamos que cada situación nos sumerge en otra, para emerger posiblemente en otro sitio, otro lugar a miles de kilómetros, juntos, hechos de la misma talla y de la misma pulcritud, haciendo lo que entendemos por sinergia, producida por la misma espontaneidad que mantenemos en algún tipo de hilo celestial, que nos va apagando en determinados momentos, hechos para el destino que nos hace posible subsistir, entre las sendas hecha para dar pasos certeros y las que a su vez nos guía mientras que otras veces nos enciende provocando la sensación de plenitud que nos embriaga cada vez que topamos con la copa llena y poco a poco va surgiendo el pleno derecho de la mezquindad, produciendo entre los estados de conciencia en los que habitamos en el cuerpo de otro para ponernos en su pellejo, ya que entre la discordias excéntricas nos habituamos a dar por sentado que la propia mente está sujeta a valores que no damos en la vida ni por cinco euros, ya que soltando la imaginación propia conduce a la incidencia de la propia divinidad o la propia maldad que nos sujeta a un abismo, entregado a ver el por qué de las cosas que hacemos sin darnos cuenta, para ser consecuente con los premeditados actos de valor, un valor que nos pone a prueba delante de la verdad que sujeta a juicios propios de pensamientos mediocres, nos lleva a dar la vuelta a la hoja sin que la tinta esté completamente seca, ya que los rasgos de la pluma encallecida da la propia condición a esa letra que marca un brazo sin serlo, siendo una transcripción la propia palabra hecha pedazos.
       Hay que sujetar la vida a un trozo de esperanza, propia en cada uno, que revela la situación cómica de la mejor de las alegrías, ya que en cada trazo de unión con la propia consciencia nos revela la situación propia de una imagen sacada de un trozo de fotografía iónica, pretendiendo encelar a la propia naturaleza, en un cosmos sugerido que embelesa la particularidad que envuelve cada imagen micro por cada contemplación macro, haciendo que cada una sea parecida en un universo persuadido de la propia ciencia, que entre los recovecos de la imaginación se parecen entre sus principales pensamientos.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Por las risas de un pasado.

Perdido en la sombra que emerge de un aislado encierro, encierro fortuito de la vida que ampara la lograda disidencia que guardó la familiaridad de unos pocos, por la legendaria y versátil ocupación del desamparo, que tras los años no dejó hacer mas que unas pocas enemistades y otras tantos agresivos encuentros entregados a la amistad, ya que una vez hecho el primer comentario que sonó a risas entre los comedidos, la cara de espanto que guardó el pobre muchacho ante semejante barbaridad, el mero sentido de la dignidad tirada por los suelos le dejó perplejo, y mucho mas aún cuando después de las risas vinieron los insultos y el desprecio. Con el tiempo esas burlas se hicieron mucho mas patentes entre los supuestos amigos y con el preciado tiempo por delante, abrupto por no poder decidir en que bando estar ya que uno eran los que allegados decían serlo y el otro la soledad amparada por el aislado destierro de su suerte, pues entregados a la vida entre compañeros, otros hacían el desvelo de lo fortuito que en ocasiones marcaba el tiempo, hasta perpetrar un pasado arruinado por un presente dañado entre sus quehaceres y por un futuro obscuro abocado por el sutil aroma de la incertidumbre. Entre los peñascos que tubo que tirar al desfiladero antes de caer fue el peso de ese pasado que le llevaba todo el tiempo ordenar, para darse cuenta de que solo era eso, peso que debía de quitarse de encima para dar sentido a la dignidad, a la poca dignidad que le dejaban tener, pues todo lo que hacía estaba mal y peor aun si intentaba arreglarlo, ya que se habían empeñado en hacer daño a un personaje que débil solo podía hacerse fuerte con el mesurado tiempo que le restaba a la meditación, pues entre carcajadas hechas entre paredes que solo reunían a unos pocos para hacer las burlas entre el techo que arropaba a los semejantes, la cordura se desató hasta el punto en el que la maldad se hizo con ese pasado que en el presente solo dio un golpe siniestro a la vida, cuando intentando hacerse con los mando de su vida ajetreada los impulsos que volcaron a la paciencia y al mismísimo Dios de su pedestal, los hirientes solo reían mas y mucho mas cuando la voz se hacia con el tiempo, voces que retumbaban entre esas paredes que bajo el mismo techo solo podrían hacerse con el eco de los corazones que vibraban para hacer un poco de esa maldad que guardaban entre sus comentarios. La pesada piedra que debiera de tirar en el último momento decidió cargársela a los hombros ya que por los abruptos comentarios decidían por el hasta el punto que partió de sus bocas el mismo hecho de persuasión obligada entre los que ya sabía de esa herramienta que le daba voces a cambio de silencio y que aisladamente solo podía tragar la misma sensación que le obligaba a estar encerrado en ese asilo familiar que tenía como camino la desolación de ver como se tragaba el tiempo a ese pobre muchacho, que aislado de la vida se quebró al intentar cargar esa piedra enorme que debía de llevar en los hombros el resto de su vida. Parecía cuento de piratas el que el pobre muchacho tuviera que navegar solo entre tantos grumetes a bordo, en una barcaza que le dio el capitán en forma de habitación y de la cual, si salía, los tiburones que acechaban acabarían comiéndoselo, ya que los grumetes estaban al quite para darle golpes nada mas sea visible a los ojos del barco pirata: la habitación grande que reunía a muchos y de los cuales ninguno simpatizaba con el pobre muchacho que guardaba temeroso encontrarse con alguien de a bordo en los pasillos. Su temeridad creció al igual que su corazón, que guardo mucho tiempo la paciencia necesaria para no dejarse atrapar por las redes de semejantes hijos de mala madre, ya que le hacían sufrir con comentarios del pasado y construían entre sus palabras malquesonantes aberraciones para que en un futuro, como en una historia de miedo, el atajara con su vida, hasta el punto de querer quitarlo de el medio, de eliminarlo, de borrarlo del planeta para que entre los que guardaban el barco pirata pudieran decir que el grumete ya no está atado al cabo que mecía la barca en la que descansaba. Todos sabían que hacían mal, que estaba muy mal que ellos desearan ese tipo de cosas, incluso a los que llegaban nuevo y oían la historia de terror que tenían construida, ser repelían de volver a encontrarse en semejante situación pero la fuerza de la costumbre volvía e incidía entre los que presuntamente no querían saber del tema, hasta el punto de acostumbrarse a semejantes villanos haciendo de un pobre e indefenso muchacho, un espacio en el que nunca debió de existir, pues quien propuso una idea al principio para hacer unas risas, acabo en un desprecio a quien por naturaleza era bueno y sensato, pero que los intereses del poder acabar con semejante desprecio, solo fuera el principio de un hombre que nunca tendrá corazón pues vendido al diablo, una vez, lo cambio por poder tener poder sobre los demás. Eso lo tendría en cuenta quien hizo su sortilegio que engañándolo solo le daría disgustos y un problema extra, pues desempeñar semejante labor entre los que decía querer, se vino a casar con una mujer que también había vendido algo al diablo y no era su corazón sino su alma. Esas almas que viven entre la miseria el y desprecio solo se merecen perder lo que tienen para recuperar algo de amor si les cabe en el corazón, en vez de lapidar con todo el peso de las piedras que tenia ese pobre muchacho en la espalada, que una vez tiradas al precipicio y olvidad su carga no arremetieron, pues en la vida hay que saber olvidar y perdonar aunque cueste vender el espíritu al servicio de la Divinidad.

jueves, 12 de mayo de 2016

El otro lugar del silencio.

Inundado el corazón con otro pulso, con otro compás cerca de el que late apresuradamente, contagia de esperanza y anhelos acompasados, con otro lugar donde se esconde el ruido. El silencio que guarda en si para oír el otro latido de un corazón vivo y adherente a la vida, que hace posible el encanto que guarda la vida en un pequeño momento de expansión, en donde recela el pasado y vive el presente la dicha que emerge de un sinuoso tambor que late fuerte y que se oye claro, sin confusiones propias del día a día, para caer en el arrumaco de una sola caricia en el aire, exhalando todo el gran suspiro para dar paso a otro gesto en forma de pensamiento, en un solo silencio que invade la alcoba, hasta terminar todo el aire que quedaba dentro de los pulmones, incluso hasta dentro del pensamiento, propiciando un entrañable ambiente entre la música de los latidos en forma de tambores que tañen en lo mas profundo del alma, acompañando el sabor de los besos que se pierden en la noche, hasta contrarrestar al despertar esos compases que inundan el corazón con otro pulso, con otra medida de cariño y pasión que guardan las cabañas, en el dulce renacer de un día, hasta hacer posible el despertar con la imaginación puesta en lo mas alto de la vida, en lo mas alto de querer ser humano, para dar comienzo a la propia rutina que nos envuelve, cuando olvidamos el silencio, cuando nos dejamos caer y nos acordamos de que existe, que hay un vinculo entre estar en paz y quietud y estar activo y manejando situaciones. Lo que ocurre en este momento mágico, envuelve para uno mismo el secreto de amar, de querer por querer amar y de amar porque existimos, hasta el punto de saber querernos a nosotros mismos y complacernos por el mero hecho de vivir con armonía, puesta en el sonido de una voz que nos arrulla hasta extasiarnos de paz y cariño, que una vez despertada en nosotros nos hace movernos con ese amor que nos ata a la vida y a la realidad, pues humano es ser humano pero sentirse humano es llevar por delante la generosidad de saber dar con medidas lo justo y lo necesario a quienes prestan un poco de atención o a quienes necesitan una sola palabra para ser justos y medidos. Hasta el punto de propiciar un encanto sutil en la envoltura del pensamiento, hace a la medida justa otro halo que envuelve la noción del tiempo, hasta llevar lejos la noción que presta al instante la mágica percepción de un sueño evocado con los vapores del éter que respiramos sin mas, sin dar medida justa a ese poquito de instinto que nos deja ver que es posible con el encanto de un adormilado amanecer, entrañando entre el rayo de sol que asoma por la cortina de la ventana y el ruido de los pájaros que aúnan fuerzas para cantar mas alto de la rama para dar paso a su festín que espera en el césped, pues los trozos de ayer que quedaron fuera, es ahora un manjar para la codiciosa intemperie que remojados en una serenada que evoca al amanecer con tibias gotas de amor, remojan ese pan que después de ser comidos todavía siguen siendo alimento para los invitados del día en una mañana que reboza de paz. En el inicio de otra manifestación clandestina, entre los invitados que todavía duermen y los perros que ladran al son de los gatos, da tiempo para otra vez empezar a oír esos latidos que nos envuelven en un susurro despegado de la inercia que nos recela cuando oímos otro vez las campanas que dan las y media y a la vez que otro susurro invade invitando a dormir sin desperar del sueño, nos dejamos envolver otra vez en la mañana que presta la sensación placida de otro silencio por escuchar y de otra palabra a la que oír sin antes dejarnos caer por el silencio y por el sonido de ese tambor en forma de corazón que hace posible entrañar tanto o mas que un simple golpe de tos, antes de dormecer en esta mañana de domingo.

sábado, 30 de abril de 2016

Un rato desmedido.

Surge, de mil maneras, el auge para ceñir los pensamientos, que desbocados atrapan la araña que pasa rápido por el alfeizar de la ventana, sabiendo que cada pensamiento era propio de la acera de enfrente, en donde voces y tacones van a todas horas, mas los coches contaminantes que pasan sin aviso previo, a provocar un indeseable zumbido entre los oídos, como si fuesen acompañando al vehículo que pasa veloz entre los cuarenta kilómetros hora a los que puede ir, sabiendo que a las tres de la mañana poco iba a esperar de la noche, con su silencio agudizado con el vibrar de los transformadores que se cuelan en el tendido eléctrico, o el zumbido de la nevera que carga para decirte que tiene frío puesto en marcha y que si aguanta el aguacate partido a la mitad es hasta mañana. Tranquilamente lanzo la araña unos metros mas allá de mis narices y veo como el hilo transparente se alza por el viento, que meciendo gotas tempranas del apacible rocío y la luz de las farolas, dejaban ver caer a la araña unos metros mas abajo, agarrada otra vez a la fachada del edificio en donde empezará a buscar un nuevo cobijo, tal vez un poco mas arriba, y si hay suerte en donde estaba, ya que pasó varios años la misma araña en la esquina del quicio de la ventana, hasta que una noche de fiesta, la araña voló por entre las gotas de lluvia hasta empezar en otro punto su inercia, que la llevará a sobrevivir otra vez, en otro lugar y en otro sitio, para dejarse ver en otras circunstancias o tal vez, cuando vaya a visitar a la vecina esté en su ventana, en una esquina en la que ha pasado sigilosamente unos meses, acostumbrándose al olor de los cocidos y potajes, en comparación a mis ráfagas de humo del cigarrillo, que bien sabidos o no, mata, hasta el punto de tener que abrir la ventana por la noche, para poder coger el aire que entra por la rendija, entre la cortina y la pared, que limpia el aire en la noche y deja entrar el fresco que se cuela suavemente y me roza la cara, semitapada por la manta y la colcha en la que la nariz se refrescaba un poco mas cuando el tiempo refresca y las serenadas son mucho mas frías. Una araña que vuela abajo, colgando de su hilo aferrado a un punto disperso en el que se verá hasta donde puede llegar y desde donde puede partir, para buscar el mejor sitio en el que estar y al que ir, solo siendo una araña tiene sitio para estar y solo siendo uno mas cuesta tener un sitio para hacer lo propio de la vida, existir, ya que desde que seamos unos pocos en donde solo pueden estar unos cuantos, el dilema será grande si hay que buscar sitio para que en cualquier caso se pueda estar, con la vida, con los amigos, con los familiares, con los que estemos en ese momento en alguna parada de autobús o de metro, en la entrada a una panadería o en la esquina de los sorteos, donde se juntan los loteros a dar todo lo que tienen en sus manos llenas de riquezas inalcanzables, donde entre el justo parecer de la victoriosa contradicción de un mal dicho impertinente e insostenible que hace imposible deletrear la fracción que corresponde a tres por cuatro, y en donde poner un solo ápice de tiempo es poner una gota de la lluvia que sale a borbotones, recorra todo un camino por la frente hasta la barbilla, sin pensar en donde podría secar con la toalla de algodón de antes de salir, y en donde sin querer se había quedado dormida la gata que custodiaba la ventana pues el bochorno ya era inconcebible con respecto a los días y las noches que nublaban el horizonte con vapor, y con el pavor de quedarnos hirviendo en un planeta en donde solo una araña puede buscarse otro sitio, otro lugar, otros momentos pues en los pies del suelo ya pagas por donde pisas y ya pagas por lo que andas, impuestos nuevos que han de verse los céntimos pues ya pagamos por pisar la tierra en donde pocos pasos puedes dar y en donde pocos sitios ya quedan por ver.

miércoles, 13 de abril de 2016

El silencio que apaga la llama.

La vida se apaga cuando en el último momento expire la llama, pero dará de si todo lo que anduvimos y por todo lo que transitamos seremos recompensados mas o menos, tal y como hacemos al vivir, recibiendo cordiales alegrías cuando en el camino nos hacemos felices unos a otros, cuando nos damos la mano para entablar un momento de presentación o de cordialidad, para cuando nos hacemos cómplices del que se presta a recibir un cordial apretón de manos. Es lo normal, cuando estamos en la vida, caminando para llegar a algún lado, en algún recodo habrá alguien para prestar ese encuentro dichoso con la realidad. El dar un abrazo sin explicaciones puede confundir al que se presta a recibirlo pues no estamos acostumbrados a estar abrazado, pero hay que estarlos al menos treinta segundos al día. Yo me abrazo a la almohada nueve horas para estar descansado y a lo mejor no es es abrazo mas cálido pero si el mas seguro, con respecto a la vida que se nos cierne cuando queremos mas de lo que necesitamos o cuando apreciamos mas al que no se deja ver siendo amigo de interés, o siendo el conocido que te presta un apretón de manos solo cuando el abrazo no es momentáneo como otras veces, cuando nada mas ver el interés se nos presta toda condición apacible sin dejar a un lado lo interesado del momento, pero no en el último momento es cuando hay que esperar a decir o expresar los sentimientos ya que en la vida todos nos encontramos a quien hacer valedor de nuestras recompensas al conseguir como triunfo el velador secreto de la intimidad, ya que rebuscándolo entre el besar en los recibimientos solo conseguirás tener un poco de felicidad cuando puedes tener todo lo que hay en la alegría con solo mirar a los ojos de quien está enfrente y te hace partícipe de la felicidad, ya que estar horas sentado, mirando el interior que reluce de satisfacción, poco dará cuando quien lo necesita solo busca para si y no para dar un poco mas de si, como al enfrentar dos contrapuestos sentimientos y hacer que solo gane uno en vez de potenciar el que desinteresádamente vaya mas acorde con lo que se necesita y con lo que se aprecia, para dar sentido a ese abrazo que antes de darlo fue prestado por el precio que tiene la amistad, si cada vez que hace falta o se necesita y no lo tenemos, será entonces cuando le demos el valor que precisa y que de cualquier forma nos hace valernos mas por lo que se siente que por lo que se necesita. La llama de la vida no expira en el momento en el que nos quedamos en silencio pero si calma esa necesidad de autoestima para dar valor a lo que sufrimos, a lo que perdemos, a lo que sentimos, a lo que nos corroe por dentro y solo pesadumbrádamente nos embota y nos hace frágiles en el entorno en el que se volvieron contra nosotros los abrazos que regalábamos, y que ahora se buscan en cualquier rincón por no haber sabido cuidar el valor con el que se da un apretón de manos o por el precio que se ha de pagar para tener los abrazos mas caros del mundo, los que se dan a quien no siente ni padece nuestra alegría de darlos, a quien no sabe por donde ir para que ese abrazó se encauce y nos tome por la iniciativa de cuidar el valor con el que prestamos nuestro silencio, nuestra llama que resplandece en lo alto de nuestra cabeza y nos hace pensar en la divina actuación que hemos de preparar para que en ese recibimiento tengamos la vida entera en nuestras manos y del que en un solo gesto pueda impulsar el acometido para hacer feliz a quien desespera por perder su noción del amor, de la alegría, del entusiasmo de esperar a que vengan a verte o simplemente de saber que quieren verte, pues haciendo soledad solo te quedarás, aunque perdido en el tiempo la contradicción de ganar para valerte solo será la forma en la que pierdas poco a poco con el cansancio, el precio que pusiste al valor de un abrazo y ahora tenga que dar uno sin saber lo poco que cuesta darlo de corazón y sabiendo que por humildad es el valor que atañe al sentido del calor humano el que presta a saber que se puede estar en silencio cuando todo lo demás es ruido y así, esperar a que venga esa luz a ti, ese valor que solo es luz en armonía o ese valor que solo son vibraciones frescas para hacer refrescar la memoria que te hizo vencer a la vida y pensar en la destrucción final del encuentro con la muerte, para pararte sin saber como y para hacerte vividor de tu vida sin saber con cuanto puedes cargar para desesperar en un momento de lucidez y hacerte tambalear en un momento de euforia, pues entre el entusiasmo que damos a los que propician vida y calor si saben como, el que propicia desesperación y temor, rabia e ira, solo desembocará en un canto letánico a la cordialidad que se regala a manos llenas, para dar por sentado que en la vida hay que luchar y vivir para contar que se puede hacer con nuestras manos lo que necesitamos para vivir si se entiende que es lo propiciado para dar unos céntimos al bolsillo que no necesita mas que un poco de pan y otro poco de vino, si desde que hemos rendido cuentas por todo lo que se nos hizo costumbre, empezará a contar esos céntimos para saber que cuesta en la vida el silencio que regalamos, si entre lineas encontramos un valor que se nos hace claro y afectuoso, pues sin pararnos a pensar en el calor de la vida o en el frío de la muerte, ese tajante salto en especies se puede entender como el regalo de prestar un poco de alegría y felicidad al entorno que se nos regaló una vez y del que hemos de prestar mas atención para que cuando vuelva, sea entonces, cuando entendamos que una llama puede apagar la existencia de un papel, pero el silencio puede apagar todo el llanto que surta en el mar de dudas.

miércoles, 6 de abril de 2016

La pena confundió la salida.

La pena ya no es un llanto para la desolación. Ahora, teniendo en cuenta la propia voz que engulle parásitos adyacentes a la rabia, la ira y la discordia, hacemos al pensar que la pena se va con un leve sentimiento de alegría, por cualquier cosa que pueda producir ese incesante penar de la vida que arrastra el pasado, haciendo que ese tiempo que se nos va no vuelva hasta que esa alegría se vea desbordada por la comprensión que hemos de tener si la madurez que evoca los años nos atañe hasta contemplar el propósito idóneo de las crisis emocionales, hasta ponernos en el lugar y en el sitio adecuado, pues entre otras cosas, la vida nos hace mas fuertes si tenemos esa mentalidad de sosiego para cambiar el estado de ánimo que hace depender entre los fugibles desarmonizados eventos que envuelven ese pasado con lágrimas contenidas en el empapado suelo que presta una lluvia para limpiar ese suelo que pisas y del que si queda huella es porque está marcada en cemento ya que el barro de nuestros pies serán remojados en el charco de la entrada para dejar atrás el camino sembrado de semillas, de las que esperarán a dar fruto cuando ese tiempo pase y deje constancia de que la mano del hombre puede construir con el tiempo la historia, hasta hacer la mejor versión de nosotros mismos y reflejarla entre los días y las noches, haciéndonos pensar en lo mejor y lo mas positivo, pues está la medida de la tristeza pero la alegría por poca que sea se vive intensamente hasta que en el estado evolutivo en el que crezca ese tiempo que hacemos para nosotros, nos de mas vida y entereza a la hora de vivir nuestros momentos, nuestras ilusiones y sueños, que perduran en la alegría mucho mas que en esa tristeza que da pena entre los que han vivido un desapacible entramado entre la vida y la muerte. Prestar a la alegría un entusiasmo mas, para los que lo tienen todo es mucho menos complicado, pero los niños ríen, se ríen de todo, será por eso que están en el reino de los cielos, en el sitio de la inocencia nata, hasta saber que el hombre con sus ideales ha puesto precio a los brazos y piernas que han de hacer el camino con sus manos, pues el que ha de trabajar y sacrificar su tiempo, mide las esperanzas con el poco que tiene libre, ya que hemos de pararnos a pensar que es la felicidad en su estado puro, y no es mas que estar rodeado de tu familia y de tu gente. Para el solitario, el que encuentra en su lugar refugio, para el que es estado de paz es la soledad, ha de buscarse alegrías en el estado mas puro de su inercia, al rodearse de música para bailar sentado, o al encontrar en el silencio la propia esencia de su ser, y así poder rodear con los brazos su árbol favorito o hablar con las piedras que antes le hicieron caer, para dejarlas fuera de la mochila en la que llevaba todas esas piedras envueltas en papel de seda, y que con el tiempo se han ido yendo de ese pasado que no volverá hasta que otra vez, esa pena que sin querer se ha escapado por la rendija del pensamiento, otra vez vuelva a saber que una vez hubo una piedra en el camino y que sin querer tropezó. Hemos de darnos cuenta de que ese regalo a la vida es otra forma de hacerla alegre cuando en soledad sentimos la tranquilidad, pero ha de haber gente en nuestras vidas y esa gente, la del día a día, es la importante, la gente a la que puedes regalar una sonrisa, a la que puedes darles un apretón de manos y preguntar que tal van las cosas, la gente que se siente en el parque a comer pipas y que te prestan un puñado de ellas por un simple “hola” o un “que tal estas”, para continuar con los que van y vienen en las calles, personas y gente que hacen de la vida un lugar para si mismos y que regalan esas sonrisas, que son motivos para estar alegres y aunque no entusiasmados los suficientes, sirve para combatir ese hambre de presencia al que le hace falta un abrazo, al que le hace falta sentirse agradado, al que le hace falta calor humano, ya que si solo el que tiene un sitio para estar es feliz, mas feliz será si comparte momentos en los que las palabras brinden un apoyo y las risas y fiestas un lugar en el que sentirse seguro, consigo mismo y con su alter ego, ya que para quienes rondamos esa soledad a medias, encontrar un lugar para ser feliz solo basta con un abrazo familiar. Los que dependan emocionalmente de esos abrazos, lo tendrá mas duro hasta que ese mismo fin sea el de agradar, hasta que pueda decir que con unos pocos pasos hacia la puerta y ver que hay detrás, hasta que diga ese sitio me lo merezco y es lo mejor que me puede pasar ya que hay vida detrás, pues entre mis pasos y una puerta cerrada, lo único que me falta es abrazar mi confianza y salir a estrechar la mano al pomo de la puerta, salir y decidirme por que camino he de liberarme para no encontrar piedras que me molesten o que vaya dejando las que anteriormente me hicieron pesar en el alma, hasta saber que en el recorrido habrá un sinfin de cosas gratas que me hagan reír o embozar una sonrisa, con los vecinos que dan la tabarra cuando esa música que les envuelve está mas alta de lo normal, o seguir hasta que los pies lleguen cargados de pisadas en el suelo que nos ha hecho ver que existe la vida fuera de las puertas que en la soledad solo ven la obscuridad de una ventana cerrada a cal y canto, ya que el que sale para ver la luz del sol, aunque llueva y se moje, vive alegre de saber que hay vida después de un desafortunado pensamiento de pena, ya que sin el antagonismo de nosotros mismo en distintas representaciones de la vida, el sufrimiento que nos envuelve algún momento errático, la dicha de saber levantar la cabeza y sonreír a quien quiera mirarte a los ojos, es el logro mas sencillo de todos los momentos si esa estima es la alegría de sentirte digno

jueves, 31 de marzo de 2016

La inercia de un todo.

      A pesar de las diferencias, nos sentimos humanos, en un universo que transfiere todo su potencial en el tiempo, para hacer de cada galaxia un habitad para los que han de aprender a vivir con todos sus semejantes, aunque el ser humano haya concebido la guerra como arma para poseer el poder de la destrucción y crear un mundo para los que están a salvo y para las pobres victimas un lugar en el que desaparecer gracias a esa destrucción que poco a poco va mermando la capacidad de crecer como semejantes, con todo el acometido de escusas para hacer valer y darle un significado a la vida que desea muerte y para la muerte que desea ser ella misma. El vasto infinito que nos acompaña ha de hacer valer a quienes están cerca de nosotros y para los que viajan de galaxia en galaxia, encontrar un lugar en el que los hombres haces de inhumanos o donde los humanos no aprenden a ser hombres sino animales que dan por sentado que la vida ha de ser arrebatada de aquellos inocentes que van y vienen, siendo truncada su vida por el despecho de unos que han de pensar como fanáticos por el nombre de quien en verdad es solo la imagen de un Dios de todos con el nombre de su propia doctrina y con el ápice de la verdadera moralidad que nos atañe a todos por ser lo que somos, personas que dependemos de alguien superior para que nos de fuerza al vivir y al contemplar la vida, y si, es así como hemos de ser, dignos de confianza en todo lo que acontece la vida, pues dar vida no es sencillo pero es agradable y quienes indignan al vida con falsas y temerosas ideas, han de saber que todo lo que se hace en el nombre de la vida propia es ayudar a ese prójimo que nos desvela la apariencia de un acto de fe, en donde poner las ideas aclaratorias sin sacarlas de contexto y donde la complicidad es el afecto que hemos de dar, la sabiduría que engendra la vida en cada uno de nosotros, depende de ese afecto que nos han dado o nos han quitado para hacer de esa dignidad una forma de llegar a la vida contemplativa y saber que los disparos de un espíritu hacia otro espíritu no es mas que un haz de luz del amor divino hacia otra persona que desea recibir el amor celestial, es la propia existencia de quienes saben qué es amor y con la diferencia de saber quienes ponen espinas en el camino que lleva hacia la gloria eterna, cuando entregados a la razón de dar sin esperar nada a cambio, es la llave que abre las puertas del cielo no una mentira a medias con la razón de estar con alguien inocente después de haber puesto la vida de otras personas en manos de esa mentira que duele en lo mas profundo de la consciencia humana, ya que ultrajar y saber que esperan unas pocas mujeres a las puertas del cielo para hacer con ellas lo que plazca, es una condición que da grima y que si en la vida de quienes hacen posible el amor a la dignidad por ser una parcela y parte del todo con amor, gozo, dicha y paz, el que no encuentra esa tranquilidad y difiere sus ideales con la vida, poco hemos de esperar de esas personas que nos hacen daño con el terror y con el pavor de la inseguridad, que puestos a pedir, hoy en día, son acontecimientos que hieren la razón humana para dar paso al salvajismo, en unos días que están marcados por los acontecimientos que nos roban de nuestro tiempo, aunque el tiempo siga siendo infinito y siga dando vueltas de día en día, ya que si nos vieran desde otras galaxias y compararan la dignidad que hay en cada vuelta que da el planeta con otras civilizaciones mas completas y con mas tecnología, seguro que lo que nos dan, hoy por hoy, es la esperanza de que por lo menos, los humanos que queremos seguir dignamente con la vida en el planeta que ya se está extinguiendo, con la propia vida que nos regalan cada vez mas desesperada y contaminada, hemos de esperar a que vuelvan los días de paz hasta saber que en el mundo, quienes están para hacer posible la vida en positivo, no sabremos que hacer cuando en el cielo en vez de nubes haya una capa de desesperación que envuelva toda la idea de civilización que guardamos en el tiempo futuro y en el que haremos un lugar mas digno para vivir si quitamos toda la contaminación posible y hacemos de nuestros días el apacible bienestar de una vida envuelta en alegría y paz, para que entregadas las armas del desconsuelo y de la desintegridad, podamos hacer posible un lugar en el que ahora pide a gritos el lamentable estado en el que encontramos a la realidad, puesta entre los papeles de una mesa y entre las palabras de unos mandatarios, con actos a medias entre los que mandan y los que obedecen y con sangre en las manos de muchos hombres que sin saberlo destruyen cada soplo de aire en la atmósfera de la vida en le planeta y que ademas de hacer imposible un acuerdo entre fronteras, tengamos que dar vida a quienes están desesperados por la compasión merecedora de estos actos que en el planeta, vuelven a mellar sus límites por poner entre dicho la desconsolada vida que otros están sufriendo y por la grandiosa elocuencia de la evolución, que además de darnos la espalda, hemos de dar ese paso para el bienestar de todos los que tengan la capacidad de dar un paso al frente y cambiar el rumbo de la existencia en este pequeño planeta, donde la vida está menguando y donde la esperanza es cada vez mas rara de encontrar.

sábado, 26 de marzo de 2016

Las piezas que desencajan.

Todas las piezas del puzzle encajan cuando has dado tiempo a medir y revisar todas las fichas. Eso es lo que pasa cuando tienes todas las piezas puestas sobre la mesa con un dibujo a seguir, a seguir con el orden de las cosas, con el sitio que corresponde a cada ficha, con el motivo que te une a atar una pieza sobre otra, hasta conseguir que todas encajen, como cuando piensas y tienes muchas cosas liadas en la mente, y solo saber unir el propósito de estar en silencio, de estar en quietud para que esas cosas de mas se esfumen y solo quede el sitio para respirar en un momento de diez o en un instante de cien, haciendo que las fichas revoloteen por encima de la cabeza, hasta encontrar su sitio en el recóndito almacén de las sensaciones y que hace brotar el sinfín de emociones que regresan a su sitio después de ese instante o momento, en el que has dado tiempo a tus sueños, revocados entre la suerte y la constancia, envueltos entre un ensueño y la vigilia, retozando en el infinito hasta hacer ver que cada instante o momento son únicos, hasta que el sueño que destroza la vida por egoísmo nos entorpezca hasta encontrar el sueño que nos hace vivir y nos hace soñar de nuevo, en el paisaje desdibujado de la razón, donde encontramos el anhelo a la vida pasada que dejamos a un lado para aprender de sus errores y en donde planificar solo es cuestión de estática, para dar sentido a lo que vivimos en cada trozo de tiempo que se detiene para dar esa sensación de avidez entre la disciplina de guardar silencio y el acometer de darle vida a nuestros movimientos, que una vez entremezclados en la utopía de hacer cierto un encuentro certero por casualidad. La causalidad de esos momentos en los que brindamos a la vida el regocijo del encuentro hasta pararte a pensar si verdaderamente es el mejor instante en el mejor momento. La vida hace posible los encuentros en la medida de lo posible, lo imposible es encontrar algo que no está aunque se sabe donde se dejó, es la parte en la que sabemos donde están las cosas y las ponemos en su sitio hasta que otra mano cambia de lugar lo que tenemos en ese sitio, pero para hacer lo posible, nos guiamos por el hilo de la certidumbre y el asertivo impulso de la realidad, para saber por donde va lo que tenemos en algún lugar y por donde hay que ir para encontrar lo que es nuestro por derecho, pues quien cambia de parecer es lo mismo que quien cambia de dirección sin tener la brújula medida por los hierros que hay alrededor que dejan encabritar a la aguja sin poder tomar el rumbo que precisa y que sin mas motivos que el de buscar de antemano la dirección para no cambiar mas que de parecer, por la misma razón que hace el saber donde están los momentos y los instantes que debemos de olvidar y cuales debemos de dejar en nuestra cabeza, pues entre los comienzos de una dignidad aparentemente verdadera, la subyugación de quien parte de un comienzo firme a su antojo, sin encajar la pieza desde el principio, hace que esas personas que van hasta el sinfín del universo y que van y vienen de estrella en estrella, nos puedan dar esa paz al saber que estamos a salvo, que la vida humana sigue en otros sitios y en otros lugares, a pesar de que en este planeta no encaje la ficha de un puzzle roto por las guerras y las armas y la destrucción de una mentalidad enferma de extremismo radical, que hace que nos demos cuenta de ese camino que hay que seguir instante a instante, momento a momento, hasta dar por sentado que la vida es un transito en el que acaparamos todo por vivir, pero solo los ambiciosos que pisan al de abajo para poder estar mas alto, es la parte en la que dependiendo de quien sea el que ejerce ese poder atraiga a quienes quiere, pero el que es certero de hincapié puesto entre el tramo de quien está abajo y de quien está arriba, el que en el medio busca un trozo de tiempo para dar un solo acierto en el trabajo del hombre, sí es de los que encuentran una razón mas digna por la que poner entre el cielo y la tierra un ser que medie esta locura planetaria, de la que nos libraremos tarde y de la que encerrados en ella nos asfixia hasta el punto de dar por sentado que en este tramo nos enredamos con la cierta vida que nos dan los pasajes humanos, de tantas historias por las que vivir y por las que lucha que solo el fanatismo acierta a endiablar a unos pocos para el susto y terror de los que simplemente tienen ese pié entre la orilla y la arena, para dar dos pasos adelante cuando estén preparados para librar con el agua una brillante manera de limpiar el espíritu, agua que reboza y retoza en todos los lugares del mundo, hasta hacerse limpia en su reposo.